Ultima cena en Korallen

15 06 2011

Perfecta tarde la de hoy en Trekroner. Desde la habitación de Iván se ve el sol brillando aún en lo alto, a las nubes con forma diversa y nada de viento. En el interior, 4 personas pensando qué dedicatoria escribir a Hiroko. Porque hoy celebra su cumple. A 1 semana vista de mi partida de Dinamarca, dificilmente nos volveremos a reunir todos en Korallen para cenar. Bien es cierto, que nada ha sido lo mismo en este segundo cuatrimestre en relacion con mi residencia, pero gracias a Ivan y Karen hemos sentido esto otra vez como una pequeña parte de nosotros. Con varios Erasmus ya en sus respectivos paises, solo falta el trámite del examen del viernes para que la gran mayoria abandonen el barco. La tristeza se combina con agitados momentos de stress o reuniones. Ginevra nos invitó a comer en el patio de su casa a los compañeros del project. Cualquier acto sirve para rebajar la tensión pre-examen. Luego el project centró todas nuestras conversaciones. Pero ahora no es tiempo de eso, es hora de comer sushi. Hiroko, que grande es!

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Sobre comidas

16 03 2011

Fue irse Rebeca de Copenhague y salir el sol.

El ritmo de vida sigue descontrolado y esto no tiene pinta de mejorar. Hoy Sara y yo he vuelto a ir a la universidad. Sin prisas, a las 11:00. Y las clases? se preguntarán. Ahh no, eso de levantarse a las 8 no entra en nuestros planes. Vale, lo reconozco, nos encanta a los del piso quedarnos en el salón o en la cocina hablando hasta las tantas. En cambio, para compesnar, decidimos pasar en dia en RUC. El problema es el de siempre. Hay que comer a las 12:30. Tras las malas experiencias de cuando íbamos a clase y nos obligaban a comer a esas horas (básicamente porque hasta las 16:00 no acaban las clases), no había vuelto a esos horarios pero los daneses son inflexibles en eso y después de la 13:00 no hay comida en la cantina a no ser que quieras un bocata rancio. Recién desayunado, rechacé el plan de Sara sin embargo, el olorcillo de su comida me hizo sucumbir a la tentación: plato de carne con puré de patatas. Y de postre Kit Kat. Por la cosa de los breaks y eso.

Por cierto, unos aputnes culinarios:

-Me ha sorprendido encontrar en Dinamarca muchos restaurantes de sushi. Con rebe fuí a uno en Norrebro por recomendación de Marc. Buffet de sushi, comida china, carne y ensalada = 98DKK de lunes a jueves para cenar. 118 si es finde y 56 si es comida pero no incluye el sushi. dirección: Hillerodgade, 23. Parada de bus 5A (Stefangade)

-Chilimili. Para los amantes de lo picante. Hay 3 por la ciduad. Uno enfrente del anterior restaurante, otro al lado del Ayuntamiento y el último a la vuelta de la esquina de nuestra casa. Más caro pero me gusta probar nuevos sabores. La verdad esq comí tailandés que poo cierto en Norrebrø hay varios y baratos. Les dejo con la página (en danés) http://spiseliv.dk/chilimilihot

-Natraj. Y no podia faltar un indio. Sencillamente me chifla. Los platos suelen costar unas 70 DKK aunque hay una promoción de 3 por 140 DKK. Pillamos carne con un tipo curry llamado “masala-kharas” o algo así. Eso si, el cabrón pica como un condenado. Está también (dónde sino) en Nørrebro, cerca del cementerio. La calle no me la sé bien porque hay que adentrarse un poco pero está perpendicular a Nørrebrogade

PD: Por raro que le parezca a la gente, en ocasiones, María Hylstoffte es maja. O al menos cordial.





La chica de ayer

14 10 2010

Hola. Les escribe el que ahora mismo es el hombre más feliz del mundo. Lo hace para informarles de la fiesta alemana que ha tenido lugar esta noche. El eco de la música todavía retumba en las paredes y la marcha continua en mi cocina. Nunca antes hablé tanto, me reí más y dusfruté a tope. Fijense como voy que hasta el yogurt se me ha caido encima de la mesa. 2 meses después siguen surgiendo parejitas, unas inesperadas y otras que estaban cantado que iban a salir. Recuerdo que en mitad de la noche Sara, Eva, Miriam y yo nos encontrabamos tirados en la cocina de Claudia pidiendola para comer el “Fuet del Rey de España”. La historia viene porque Claudia asegura que es el que come él, tiene buen gusto el jodio, el caso es que conseguimos “arrancarla” unas cuantas rodajitas. Otro flash de la noche fue ver a Sara al borde de un ataque, sin poder parar de reir y tan imposible de controlar que parecia una torita brava.

Esta vez no hubo banderas en la cocina pero si mucha patata, que fue la emplearon los alemanes para basar su cena de hoy. Como día excepcional, la comida no estaba mal, pero para comerla todos los días, pues como que no ya que puedes acabar indigestado o con varios kilos de más. No es un secreto desvelar que los ingredientes básicos son la mantequilla, el bacon y las salchichas. Aunque siguieron el modelo implantado en la cena española (mesas pegadas a la pared, cena tipo buffet con todos de pie y comida variada) introdujeron una novedad: trajes típicos de su región. Constantine, Barbara, Leni… nos deleitaron y provocaron las risas de los asistentes a la fiesta. Otra novedad es que fueron muchos americanos con lo cual es una señal de que quieren socializarse con el resto de europeos. Con el desfase de hoy habrá que ver quien se levanta mañana para ir a clase. Si, porque mañana hay clase y es de esos días en los que te pasas 6 horas encerrado en el aula.

Sigue habiendo luz en las habitaciones, la gente está conectada al skype/facebook, tengo la musiquilla de mercadona metida en la cabeza, no dejo de repetir la palabra po-pomme, “ricard” me tiene todavía en una pompa de felicidad y las danesas no dejan de enviarme mensajes acerca del proyecto de comunicación. ¿Falta algo más? Si, un desconocido/a aporreando mi puerta en este momento. Estoy en pijama, no voy a abrir aunque tengas tu vida aqui dentro. Son las 3 y algo de la mañana. Buenas noches

PD: Me encuentro con ese hambre voraz que te entra después de cada fiesta…





Un finde un poco “acalorado”

3 10 2010

Lo reconozco. Tenía mono de escribir en el blog. Han sido 2 días de locura total y un no parar que hicieron imposible que actualizase. Ni siquiera una breve frase que es lo que tenía pensado hacer.

Ya avise a Doña Rebeca Alcantarilla Casado y a la señorita Teresa Tendero Carrasco que en este país hacia mucho calor y por suerte ellas me hicieron caso y se trajeron buenas cremas protectoras del sol, sus gafas de sol y el bañador para refrescarse con el agua del lago. Tan sofocante era el calor que el sábado tuvimos que comer tirados en el suelo de la estación de Osterport -ante la mirada incrédula de los daneses que pasaban por allí- porque no soportábamos estar más en la calle. Estaba tan ansioso de su visita que casi me da un patatús en la estación central de Copenhague cuando las llamo para que me digan por donde andaban y la bromista de Rebe me dice que el vuelo estaba cancelado y que no podían viajar. Casi lloro. No podía vivir una semana más sin paté ni tomate Orlando. Con las cosas del comer no se juega.

Pero me tomé mi venganza. Llegamos a Korallen, dejamos las maletas sin abrir y me fui a mendigar 2 bicis para mis compañeras. Sara y Miriam me prestaron voluntarias y a la aventura que fuimos. Les dí (venga, que salgan los foráneos de Madrid a decirme que está mal escrito) un paseo por el campus y sus alrededores antes de coger el carril bici para Roskilde. Rebe, presa del pánico y de la vaguitis particular suya, desistió en la estación de Trekroner, dejo la bici y se subió al tren. De Roskilde no vieron mucho, la verdad. Solo la calle principal y la plaza del pueblo con la catedral al fondo ya que habíamos quedado con Verner en Copenhague a las 20:00 y eran las 19:15. No le habíamos avisado que llegaríamos tarde, tampoco teníamos su móvil y encima debíamos volver a la resi para cenar, ducharnos y coger las cosas. Obviamente nada de eso daba tiempo. Nos liamos la manta a la cabeza, dejamos las bicis en Roskilde y tomamos el tren de las 19:32 con lo puesto. Salir a dar una vuelta con la bici se convirtió inesperadamente en salir a un pub en Copenhague. Teresa lo pasó muy mal en el tren. Debió esconderse en el baño, con un peculiar olorcito que aconsejaba lo contrario porque no llevaba la Copenhague Card recién comprada.

Verner nos invitó a un “cucumber Mojito” riquisimo al que siguieron otros cocteles deliciosos que ayudaron a entonar la noche. Tras 2 horas por la ciudad volvimos a Trekroner. Era la hora de Rockwool, su primera gran fiesta, su despertar definitivo. La cosa prometía porque eran 3 plantas con música y canciones, que iban del estilo flower power al dance con un toque Irish, y gente vestida con sus peores ropas o cuanto menos, algo estrambóticas. Me hubiese gustado imitarles pero llegamos a Korallen sin más que tiempo que para llenar el buche, adecentarnos y salir escopetados para la Blue Tower. ¿Poca cosa? A eso súmenle ir a Roskilde a por las bicis y volver montados en ellas. Un agradable paseito nocturno. Cuando quisimos legar a Rockwool la gente iba más feliz que un regaliz y con unas pintas que ni la mejor Bad-Taste Party puede superar. Lástima que fuese demasiado tarde y la gente se empezase a ir cuando solo me había bebido un cubata. Rockwool, volveré.

Bueno tras esa gran frase metafísica y pensada, continuo contando el día de ayer. Basicamente se resume en la visita turística por Copenhague. Con ellas dejé de sentirme Erasmus para ser un turista más: con las fotos, hablando español sin preocupaciones, la mochila y los bocatas de rigor. Comenzamos el día en el Tívoli y lo terminado comprando recuerdos de Christiania. Volví tan feliz con las 2 chapitas que cogí en un edificio dedicado a explicar la historia del Tibet. Mi honradez la dejé de nuevo en un extraño lugar de mi cabeza ya que había un buzón donde depositar el dinero de las chapas (2×20 DKK) pero como no había nadie vigilando solo deposité 50 céntimos de corona. Las chapas ya lucen en mi cuarto. Sigo rezando todos los días para que el Karma no exista o al menos que sea ciego. Chrisitiania siguió sorprendiéndome por su ambiente cultural, su gente y el rollo alternativo que envuelve el ambiente. Los 3 salimos contentos de allí y la felicidad nos duró toda la tarde, incrementándose al ver mi maleta con cosas para mí desde España. Enumero: pantalones térmicos, 2 sudaderas, un jersey, unas botas, lomo y jamón, PATE, sardinas, acetona, TOMATE ORLANDO, palmeras, series, aceite, palillos de oido, insecticida y postales de mi Madrid querido. Viajaré, conoceré, viviré, visitaré mil ciudades pero como Madrid, ninguna. Mi orgullo madrileño supera a todo lo demás y la nostalgia que siento por mi ciudad ahora se ve compensanda con las postales.

Pasado este ataque de Madrilitis y la apertura de la maleta, toca recordar la cena de ayer. En Korallen vuelve a haber esas cenitas en las que nos reunimos en las cocinas comunes para probar la comida diversa que cada noche cocina uno y socializar en inglés con la gente. El jueves fue la pasta de Vera y las tartas/bizcochos de Magdalena. La noche pasada tocaron crepes, tanto dulces como salados, que nos dejaron a casi todos bastante satisfechos. Pido públicamente perdón por llegar a mesa puesta =)  Posteriormente salimos de fiesta a Copenhague aunque tras ir al Francis Pony, nosotros 3 y unos cuantos más nos volvimos para Trekroner. Había sido un finde loco y ajetreado. Hoy, despedida y chip en modo hogareño/nostalgia. Pasarán meses hasta que de nuevo nos volvamos a reir con nuestras paridas. Os echaré de menis, mis tontinis favoritinis. Sobre todo ahora que me toca limpiar vuestra mierda =P

Subo las fotos (de mi camara) con los mejores momentos daneses. Por cierto, os habeis dejado el bronceador, menos mal que en Madrid hace frio y mucho viento. Aquí me será más útil.





Como las cenas españolas, NINGUNA

28 09 2010

Ayer invertí el día para 2 cosas: dormir por la mañana y preparar la cena por la tarde. Me explico. A las 16:00 de la tarde los españoles de Korallen nos juntamos en la Mediterranean Kitchen para organizar la gran cena española. Era “gran” porque invitamos a toda la residencia o a cualquier persona que se dignase a venir. Pusimos el dinero y nos fuimos en comitiva a comprar al super. Como creo que no he hablado todavía de los supermercados en Trekroner aprovecho esta ocasión para hacerlo. Al lado de la estación, es decir, a 10 minutos de Korallen; se encuentra el Fakta, el que en teoria es el super más barato. En la práctica también lo es pero si te pones a comparar precios con España y nuestro añorado Mercadona creo que no encuentras nada más barato o al menos similar de precio. Claro, que si cruzamos la acera y vamos al super de enfrente (llamado, “el super de enfrente” o “el otro”) los precios se disparan aún más, el problema viene en que este super es el doble de grande y con mucha más (rica) oferta que el Fakta. El caso es que ayer compramos en los 2 y cargados como mulas nos fuimos a Korallen a preparar la cena.

Sara, nuestra lideresa espiritual, nos organizó en grupos: en una cocina los que hacian las tortillas y pelaban patatas, en otra los que hacían el resto de comida y de recaderos y mueve-mesas; a Claudia y a mí. Para que se hagan una idea del despliegue montado lo resumo en cifras: 15 personas, 4 hornos, 16 fogones, 3 horas cocinando, 79 huevos, 8kg de patatas, 4 kg de tomate, 2kg de verdura, 6 botes de garbanzos, 1cabeza de ajo, 2 paquetes de jamón, 1 de lomo, 1 de fuet, 2 de bacon, 1 de albondigas, 1 cabeza de ajo, 12 cebollas, 2 tarrinas de queso philadelphia, 1 paquete de galletas María, aguacates, mahonesa, queso y fruta variada. Todo ello para dar de comer a más de 50 personas.

Organizamos mi cocina, que es más grande que la mediterranean, con 5 mesas empotradas a la pared para que la gente fuese cogiendo la comida como si fuese un buffet. En cada plato pusimos un cartelito con el nombre de la comida y los ingredientes en inglés para que cada uno supiese que estaba comiendo. Decoramos la sala con banderas diversas y pusimos alrededor de la mesa velas. A pesar de estar todos de pié, que la cocina era muy amplia y sin nada por medio, no cabía apenas un alfiler. La hora oficial eran las 20:30 y pensamos que no vendría mucha gente porque a esas horas estaban pocos. Pero para nuestra sorpresa se adaptaron perfectamente al prototipo de español: llegaron tarde, cenaron a las 21:30 y devoraron todo lo que pillaban por medio.

El esfuerzo valió la pena porque la gente nos reconoció el mérito. La guinda la puso la música y la fiesta posterior con mucho toque latino. Pero todo tiene su parte negativa: uno puede pasarse horas cocinando que sabe que luego tiene el premio de una comida rica y deliciosa sin embargo después de todo los platos sucios te esperan en la pila. Y con todo lo que liamos ayer no me quiero ni asomar a la cocina…

PD: Ahora subo a tomar te con los franceses y luego a correr un poco para bajar el buche





A cute little mouse in Korallen

27 09 2010

Hoy Korallen se ha levantado con la inesperada visita de un ratoncillo. Este peculiar animal que cabe en la palma de una mano, ha sembrado el desconcierto en aquellos pasillos en los que se rumoreaba que estaba. Casualmente se encontraba en mi corredor (entre las cocina 1C y 1D) y si no he salido con el cuchillo jamonero que tengo guardado debajo de mi cama es porque me he despertado el último a las 13:45. Si, la clase empezaba a la 13:00 pero no ha sonado el despertador y he dormido 11 horas tan ricamente. Por suerte no ha habido clase aunque de momento desconozco los motivos.

Parte de la culpa de no haberme despertado más temprano es de la intensa tarde de ayer. Interrumpo mi relato porque preguntando a Marc la razón por la cual no ha habido clase, enfermedad de Lisbeth, hemos coincidido en afirmar que menos mal que ha faltado ya que los 2 nos habíamos levantado tardísimo. Las risas han derivado en una foto que inmortaliza que son casi las 16:00 y ambos seguimos en pijama. Viva la vida Erasmus! =) Prosiguiendo con el día de ayer, fuimos Moritz, Fede, Claudia y yo a Christiania ya que era su cumpleaños. antes hicimos una parada en el Tivoli porque Fede no lo había visitado y era el último día en el que los estudiantes entraban gratis dentro. El posterior camino hasta el famoso barrio se me hizo eterno. Era ya de noche (19:45) cuando nos adentramos en un sendero, rodeado de árboles y lagos, en el cual no había una mísera luz que alumbrase nuestro camino y solo nos guiábamos por la música de fondo que se escuchaba. Al más estilo Hollywood, abriendonos apso entre 2 ramas, llegamos hasta lo alto desde donde se contemplaba a nuestro pies el barrio rebelde y alternativo.

Intuyo porque me dió respeto mi anterior visita a Christiania. Es un lugar que en identicas condiciones en España entrarías feliz y saldrías desplumado. Pero aquí es diferente. Entre sus edificios destartaladas pero coloridas, su aspecto decadente pero bien organizado y sus casas aparentemente impenetrables en las que sin embargo encuentras mucha oferta cultural, te vas adentrando en mundo aparte donde ves puestecitos comerciales en las calles -medio asfaltadas, medio de tierra- en los cuales encuentras todo tipo de productos imaginables. El principal indicador de que nos es un barrio peligroso es ver a la gente con bebes, niños o personas discapacitadas. además ayer estaban de fiesta con lo cual decoraron todos sus rincones con las banderas de Christiania y se organziaron diferentes conciertos gratuitos por sus calles. Descubrí por primera vez que en Dinamarca regalan algo: un “aceptable” pastel con una bebida a elegir. A caballo regalado… Paradójicamente ese puesto estaba vacio y en el de al lado, con productos mucho más caros, estaba repleto de gente comprando. Cosas de Christiania.

A la vuelta a Korallen nos esperaba el sushi japones. Delicioso como siempre, empachado de comer como casi nunca. Elr emate fueron los crepes hechos por los franceses que prosiguen con su proceso de socialización con los españoles. Si la cena fue genial, mejor todavía fue el repostre, con casi todos los españoles sentaditos alrededor del sillón riendonos sin parar de las paridas que íbamos soltando. El aniversario de Christiania fue también celebrado en Korallen. LA situación de tornó un poco incómoda al observar que existía una frontera invisible pero de humo que dividia el grupo castellano-parlante del grupo anglo-parlante. Tras un buen rato recapacitamos y aceptamos el idoma de Shakespeare para conseguir integrar las 2 conversaciones. La noche nos dejó la carita de niño bueno que se le quedó a Marc, las meditaciones solitarias y metafísicas de Claudia, los ojtos de sueño de Ana, que como una campeona aguantó hasta que se la tuvieron que llevar a arrastras, los gestos de Guille bocaseca man y alguna que tora mirada inquisitoria proveniente del otro bando. Nada que empañara un gran domingo.

PD: Salgo del cuarto esperando que algún alma caritativa haya expulsado al ratón intruso de Korallen. Con el perro maloliente de la vecina borde tenemos suficiente.





Loca fiesta universitaria

18 09 2010

Los deseos de mi querida María Antoña son ordenes y ella, melena al viento desde su ventana, me dijo que debía de actualizar ya. Y a eso voy, a contar la que hasta ahora ha sido la mejor fiesta en Dinamarca y probablemente una de las más especiales de mi vida. Inolvidable porque a partir de ahora debo de cambiar mi percepción de “fiesta universitaria” ya que hasta ahora yo la consideraba como una reunión de universitarios a las puertas de la universidad, pero aquí, en Dinamarca, la cosa cambia. La Arsfest es en la propia Universidad, en sus pasillos, en la cantina, en las clases, en cualquier rincón; organizado y preparado todo por estudiantes que en su tiempo libre se dedicaron a decorar las salas o a colocar todo en orden de nuevo. Es una fiesta única porque en cada facultad había una fiesta organizada donde se vendía alcohol (¡en las propias clases!) o había snacks para comer. Todo ello con música de fondo y gente sentada (o encima bailando) en las mesas de las aulas.

Definitivamente somos incapaces de cenar a las 18:30, por mucho que la fiesta empiece a las 19:00, nosotros vamos a nuestro ritmo y llenamos el buche a las 20:00 para plantarnos en la uni a las nueve y pico. Desde el principio íbamos con ganas de marcha y tras montarnos 5 en una bicicleta circular que nos paseó por la entrada, nos dirigimos a dar una vuelta por las facultades a ver que se cocía. Finalmente acabamos en la Cantina, comedor por el día, discoteca por la noche. Nada parecía indicar que ese era el mismo lugar donde esa misma mañana habíamos comido: las columnas estaban decoradas com si fueran árboles, varias bolas esféricas hechas con vasos de plásticos hacían las veces de luz y una multitud de gente bailando sin parar. Es el momento de encontrarte con el resto de estudiantes, saludarlos, bailar, comentar, reir, beber, hacer el mongolo y demás cosas que derivan de la ingesta masiva del alcohol. Cuando uno cree que son las 2 de la mañana por lo menos, observa el reloj y comprueba que a pesar de ir ya contentillo solo son las 22:25. En esas andaba yo cuando sucedió el primer momentazo de la noche: la cola para ir al baño. Me encontré con Verner, Fanny y amigos suyos cuando por fín llega mi turno para entrar en el baño. No se por qué pero no cerré la puerta con cerrojo y en 4 segundos se sucedieron las siguientes escenas mientras orinaba: entra una chica, me dice que se mea, se baja la falda, se las ven las partes nobles, me ve mis partes nobles, meamos a la vez, me planta 2 besos, me da las gracias, nos echamos una foto y si te he visto no me acuerdo. En fin…

Cuando nos cansamos de la Cantina fuimos a una de las carpas que había instaladas en el cesped pero para llegar tuvo que pasar el SEGUNDO momento de la noche: subirnos al trenecito. Como niños pequeños subimos ilusionadisimos y llenamos los hispano-parlantes 4 filas. Nada más arrancar empezamos con el repertorio de canciones populares españolas, esas que se cantan siempre que nos concentramos en un sitio público con 4 copitas de más. Al unísuo, voces al viento y palmas acorde cantamos “camarero”, la “macarena” y “sarandonga”. Ni que decir tiene, que la gente del tren y la que nos veia por la calle alucinaba con nosotros. No paramos en los 15-20 min que duro el trayecto en el tren. Casi afónicos, nos dirigimos a la carpa finalamente.

Allí ya echamos el resto. Durante 2 horas bailamos sin descanso, saltando, abrándonos… daba igual que hace 1 mes no nos conocieramos de nada, daba igual que hablaramos diferentes lenguas, daba igual el rídiculo, somos jovenes y Erasmus y con eso basta y sobra. Lo q en España serían las 6 de la mañana, aquí eran solo las 3. Aún con dolor de pies, cansancio general y un poco de sueño, eché el resto y me quedé hasta las 4.

De vuelta a Korallen, en la mediterranean kitchen estaban Sara y Victor cocinando pasta. ¡Están locos! pensé pero 10 minutos más tarde saqué mis spaguettis de la nevera y me puse a recenar con ellos. Para culminar la gran noche, traje cereales con leche y tan felices nos fuimos a dormir 😀