La vida es un carnaval

12 03 2011

Apoteósica noche la de ayer que concluyó volviéndome andando desde Trianglen hasta mi casa. 30 minutos que sirvieron para despejar a uno. La fiesta en casa d eRocio no defraudó, ni por disfaces -algunos muy currados- ni por el ambiente que había. Daneses con vestidos de mujer corto, hippies, chef, patos negros, senadores romanos y el premio al mejor disfraz para… el semen de Parra. Un espermatozoide muy logrado.

Pero el ritmo no para y a la señora madrileña que se ha dignado a venir a verme, debo enseñarle la ciudad. Eso si, necesito una siesta para poder continuar con el Tour en bici

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El mundo a través de una máscara

6 03 2011

Sigo oyendo el ruido de la aspiradora por el piso. La fiesta no fue en casa pero por el nivel de mierda acumulada lo parecía. Ayy Masquerade, Masquerade… y la gente dudaba sobre si ir o no. 130DKK bien invertidas. La alfombra roja a la entrada del museo nacional, sitio de la fiesta, ya auguraba una buena noche. Dentro, miles de personas disfrazadas y con sus máscaras. A través de 2 pequeños agujeros observas el ambiente, conoces gente y conservas ese halo de misterio. Rememoramos viejos tiempos y volvimos a las malas prácticas de la fiesta en la universidad. Es decir, a beber gratis POR LA CARA. ¿Pero qué es lo bueno de una fiesta de disfraces? Pues que aunque pillen a Victor, puede intercambiarse conmigo y pasar como si nada =)

Sinceramente, el bastón fue la triunfada de la noche. Te da más opciones para bailar y cuando vas tocado, te permite caminar hasta llegar a casa. La post-fiesta no la comentaré, básicamente porque no la recuerdo muy bien. A mi 2 chicos del año pasado me recomendaron esta fiesta encarecidamente y yo hago lo mismo. Masquerade 100%





Masquerade party

5 03 2011

!!!Carnaval Night¡¡¡

Los españoles nos caracterizamos por tomar prestadas cosas y por hacer todo a ultima hora. Asi que, hoy deprisa y corriendo hemos tenido que ir en busca del disfraz. Por primera vez en Dinamarca ha hecho más calor que en Madrid. Y mientras la A-6 estaba colapsada por la nieve, Copenhague ha amanecido completamente soleado. Hay que vivir 4 meses a bajo cero para comprender que 4 grados es una temperatura agradable y hay que estar en Escandinavia para saber la importancia del sol. Se lo prometo. Cambia el ánimo.

Decidimos ir a un Loppemarked que es la versión mercadillo española. Bueno, con matices. No hay señoras gritando “un euro, todo a un euro” o “me lo quitan de lasa manos”. Aqui todo es más sobrio y danés. El más cercano está en Osterport, en Trianglen. LA entrada cuesta 10DKK pero la recaudación va a parar a fines sociales ya que la Komune de Copenhague les cede la instalación municipal. Como buen mercadillo, hay miles de artículos variopintos a precios realmente asequibles. Puedes encontrar ropa por 1 euro o complementos por 5DKK. Luego hay cosas más caras, claro está. Yo me compré unos zapatos de estilo danés, un reloj de época, sobrero de copa, una corbarta nueva de seda y un bastón negro. Resultado: Englisman siglo XIX. O eso pretendo.

Sinceramente, lo que más me gusta de una noche de disfraces son los preparativos. Pensar en qué te vas a poner, comprar los detalles, pintar las máscaras, pedir consejos, agobiarte y reirte de la orginalidad de los demás. De todos modos, es C arnaval y todo vale.