La odisea de Jędrzejów

10 06 2011

Que íbamos a terminar nuestro tour en una ciudad fundada en el siglo xII en el corazón de la Polonia profunda no lo habría pronosticado nadie. El periplo que hicimos para llegar hasta allí tampoco tiene desperdicio. ¿Y que tiene Jędrzejów? Pues nada en especial… salvo una maletita. La historia es la siguiente. En el tren de camino de Varsovia a Cracovia un hombre se confundió y cogió la maleta de mano de Laura y se bajó en el famoso pueblo. No nos dimos cuenta del error hasta que llegamos a nuestro destino. Los revisores no sabían nada y una mujer polaca vió la situación y al hombre bajándose. En un principio pensamos que sería un robo pero la mujer nos convenció para que al día siguiente llamasemos a la estación de Jędrzejów para ver si la habían dejado al darse cuenta del error. En la recepción del hostal el hombre nos escribió una hoja en polaco explicando la situación para que fuesemos a la estacion central de Cracovia y que llamasen desde allí. En situaciones de máximo estress es cuando uno entiende polaco sin haberloe scuchado jamás nunca. Con un inglés pauperrimo nos dijeron que si, que la maleta estaba en la estación pero Jędrzejów no está lo que se dice bien comunicado. Salian solo 2 trenes que tardaban hora y media y luego había que esperar casi tres horas para volver. Demasiado tiempo ya que perdiamos el único día que teníamos en Cracovia. Y es que me quejo de lo caro q son los trenes en Dinamarca pero al menos son rápidos. Aquí son destartalados y ultralentos. Para ir a Auschwitz que está a 45km, tardamos 2 horas en tren. Eran las 18:15 cuando cogimos un taxi rumbo a la Polonia oculta. Claro que ahí es cuandod escubres que el problema de este país no son los trenes sino las vias de comunicación en general. No hay autopistas en el tercer país por extensión de la UE. Eso implica que distancias cortas se hacen interminables. Por una carretera comarcal de un solo sentido, llena de baches y cuestas, recorrimos los 80km en más de una hora para llegar a Jędrzejów. Todo para que la taquilla estuviese… CERRADA. Terremoto-Laura no podía quedarse quieta. se coló en casa de un hombre borracho que vivía en el mismo edificio de la estación, preguntó a todo polaco que pasaba por allí, forzó puertas y mareó al taxista. Al final acabamos en el edificio con el hobmre que controla el paso de los trenes por la estación. 1hora y media con el taxista hablando en polaco, llamando por telefono para concluir que creian que la maleta no estaba en la estación. AGGG!!

Dentro de 2 años nos reiremos de esta experiencia porque a fin de cuentas son estas cosas, como dormir en una isla con ratas o que se te joda una furgoneta nada más cruzar Malmo; las que dan sentido a los viajes. POLONIA, REPETIRÉ

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El viaje se accidenta

10 06 2011

¿Quién dijo que Varsovia no era bonita? Las grandes ciudades también tienen su encanto. Avenidas, explanadas, plazas, modernidad… No esperes otra cosa de una ciudad fundada varios siglos atrás pero renacida hace 60 años. O incluso menos. Destruida al 100% por parte de los stuka y bombarderos alemanes, capitalismo y vestigios del comunismo conviven a duras penas en Varsovia. Uno de los ejemplos de ese pasado aún reciente ha sido nuestro hostal. Edificio destartalado con una fachada digna de admirar, escaleras interminables y techos de metro y medio. El hostal resultó ser una casa antigua con un salón donde dormía una yonki (ojos ido, mandíbula desencajada), un dormitorio con gente rarísima, el baño con olor y decoración del siglo XIX. Pero lo pasamos pipa. Para evitar pasar el menor tiempo posible allí, decidimos salir de fiesta a la discoteca Park. Vale, se que las comparaciones son odiosas pero es en este tipo de sitios donde ves Timomarca en toda su extensión. Park es la discoteca de los Erasmus por excelencia (con mayoría española). sería comparable al Kulorbar ya que hay barra libre y el tipo de música y gente es parecido. ¿la diferencia? En Park de 8 de la tarde a 1 tienes barra libre por 2.5€ con ropero gratuito mientras que en el kulor es de 23:00 a 1:00 por 11€. Y así con un montón de precios… Al hostal volvimos a las 5, de día completamente y con los estómagos llenos de hamburguesas.

Varsovia la vimos en una mañana. El casco histórico, aún pequeño, es curioso de pasear. Está todo reconstruido pero merece la pena visitar la catedral, echarte una foto con Copérnico, visitar el mirador y comprobar que los olacos también tienen su propia versión de la sirenita. Es más guerrera, tiene un escudo de armas y espada y está emplazada en la plaza principal de Varsovia. Después de comer y despedirnos de la yonki, cogimos el tren con dirección a Krakow. Un poco de confusión ya que los supervisores no hablan inglés y un cambio de tren porque salía más barato aunque se tardaba más, fueron los ingredientes que amenizaron el trayecto. 14 euros, 5 horas. Los precios no son como en Dinamarca, los servicios tampoco. No aptos para los que tuvieran que hacer de vientre… Lo que más me gustó es que lso trenes son como las películas: un pasillo al ladod e la ventan y varios compartimentos con asientos. Cuando nos quedamos solos, estiramos los pies, nos quitamos los zapatos, corrimos las cortinas y nos sumergimos en un ambiente familiar y relajante. Todo perfecto hasta que Laura se dió cuenta que había perdido su maleta pequeña. Al cambiarnos de compartimiento se la dejó y solo se percató cuando nos bajamos en Cracovia. Mañana contaremos el desenlace final de la historia que como Auswitz, promete no defraudar





Un pais en tren

8 06 2011

¿Cuánto pueden llegar a parecerse 2 países? Obreros gordos y sebosos con la camisa desabrochada dando órdenes, fábricas abandonadas, estaciones fantasmas, pueblos perdidos, campos de agricultura por doquier, 6 horas de trayecto en tren express, paradas sin sentido en mitad de nada, idas y venidas de la luz, vagones del siglo pasado, casas que le faltan una mano de pintura, zlotys y groszys, carreteras en construcción, gente feliz despidiendo a sus seres queridos con la mano, coches esperando a que se abra el paso a nivel, grupos de niños correteando y gritando por los pasillos, madres que van detrás de los niños gritando aún más alto, mujer del carrito que te ofrece bebidas y tentempiés gratis, retraso. Componga en su cabeza estas imágenes. Esto es Polonia. Volvemos a la España de Cuéntame. Varsovia nos recibe nublada y con mucho calor.

Primera parada: piso de Erasmus





Gdansk

7 06 2011

Peculiaridades de Gdansk.

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Viaje en tranvia: 45 centimos. Una barra de pan: 20 céntimos. ¡¡¡Por fin!!!





Tan lejos, tan cerca

6 06 2011

No llegaba el reloj a las 17:45 cuando el piloto anunció que habíamos iniciado el descenso al aeropuero de Gdansk. Teniendo en cuenta que habiamos salido a las 17:20, el vuelo duró lo que se dice un sueñecito. Nada comparado con la odisea para llegar al aeropuerto de Malmo. Bueno aunque de Malmo tiene el nombre porque está en Syrup, a 45 min en bus. Me recordó al polémico aeropuerto privado que querian construir en Ciudad Real y pretendían llamarlo Madrid Sur. Si, o Sevilla Norte. Sigo sin entender el gusto en los paises escandinavos por poner cosas importantes en el real medio de la nada. El aeropuerto, de color amarillo chillón con adornos azules (colores de la bandera sueca), se situaba en mitad de un paraje totalmente desértico. Desde el avión se veian varias casitas desperdigadas entre los campos verdes. El autobus tampoco es el adalid de la frecuencia. Hoy por ser lunes había más variedad de horarios pero tras perder el bus de las 14:20, el siguiente pasó a las 15:40. Como para ir con el tiempo justo. Para más inri no puedes pagar en metálico y no todas las tarjetas internacionales las acepta. Vamos que no era de extrañar que fuesen 7 personas contadas en él.

Cruzado el Báltico, el panorama es otra cosa. Nos adentramos en un mundo nuevo o en la España de finales de los 70. Gdansk no es Dinamarca. Por eso se acabó la austeridad forzosa. Me permití 2 lujos: coger un taxi hasta el hostal y cenar sushi en una terraza con vistas al rio. El paseo de 2 horas por la ciudad me mostró una ciudad más bonita e interesante de lo que esperaba. Edificios y casas perefectamente conservados con formas y colores llamativos  que dejan en posición ridicula al famoso Nyhavn copenhaguiense. Pero el pasado comunista sigue ahí latente 20 años después. Edificios derruidos, casas con colores oscuros o sucias, descampados en pleno centro de la ciudad, construcciones simétricas, aceras y calles sin asfaltar… todo entremezclado en el casco histórico de Gdansk. Gente que anda descalza por la carretera o señoras que se sientan “a tomar el fresco” en las puertas de sus casas. Se acabó la aparente seguridad danesa, comienza el bullicio y agitación polaca. Gdansk merece mucho la pena. Lástima de los que no pudieron/quisieron venir.

Dirán del danés pero el polaco no se queda atrás. Witamy do Gdanska. Tesknie za Toba Danmark





Næste station: POLAND

6 06 2011

Gdansk -> Varsovia -> Cracovia

1 semana para disfrutar, descansar y reencontrarme con viejas amigas. Ya tocaba. Pero antes, playa y “escala” en Malmö. Hay que disfrutar de los 26 grados y el sol danés.

A mis compañeros del piso: Señora Sara y Señor Guillermo, cuiden el piso, el sobre y no armen ninguna gorda.

Al resto: Aprovechen al máximo lo que queda del Erasmus.

Fotos de una tarde en Hillerod.

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