Kulorbar y el finde cultural

21 11 2010

We were a few and the granma had a child. No tenía suficiente con que la gente de Korallen me corregiesen mi laismo y leismo excesivo como para que vengan 3 chicas de Madrid a reirse de mí también. Aquí el único Corregidor soy yo! (que chiste más malo por Dios).

La noche del viernes comenzó fuerte, a ritmo de Knebep, el vodka barato de Mercadona; y partidas de mus. Echaba de menos las 2 cosas. El mus y a Mercadona me refiero. Fuimos al Kulorbar, adorada por muchos pero que yo no termino de coger el puntillo a ese sitio. La entrada de 60 DKK + 20 del ropero+ 20 x si llevas una mochilita, además de contar con los seguratas más bordes de todo el reino. De este y del de la península. Allí uno vió tales cosas (dignas de Gran Hermano) que decidió darse a la bebida. Así acabé. Saltando por una ventana para colarme en el hotel de mis amigas. Hasta llegar a esa situación se juntó los grados de alcohol que circulaban en mis venas, caminar 45 minutos hasta Brygges Islands con Sara arrastrándome y el paquito chocolatero que iba bailando y cantando por la calle. Los internacionales no dejan de sorprenderme. Ciertamente lo pasé genial, lástima del malentendido con la botella de ¿bacardi? que le costó a Claudia la expulsión. Lo dicho, seguratas idiotas.

Y entre esas andaba cuando llegó el sábado. ¿O ya estaba ahí? Porque a las 8:30 sonó el despertador y a pesar de mi ímpetu a la hora de levantarme lo único que logré fue hacerme amigo de la papelera. Sin pasión ni piedad, danzamos rumbo a Stroget, el Nyhavn, City Hall y demás monumentos que terminaré aborreciendo antes de que acabe el año. La noche llegó a las 4:28 y ello trajo la partidita de mus de la sobremesa. Decidimos tomarnos la noche tranquila, lo cual no implicó ir al Francis Pony a tomarnos unos cocktailes y pasar por el Studenterhuset. Este es un sitio que levantó mucha expectación su apertura para luego ser una mierda. Tomarme una cerveza sentado hablando con mis amigos lo hago yo en Korallen y me sale más barato. La noche terminó en un irlandés que por cierto tenía muy buen ambiente.

Y el domingo… más cultura. Está vez tocó ver Rosenborg slot con las joyas de la corona danesa. Aquí a uno le da rabia que con el hambre que hay en el mundo un tocador tenga 300 piedras preciosas. Por si me quedé con más ganas de realeza, también visité el palacio de Amalienborg. Sobrecargado, pequeño pero curioso. curioso porque comprobamos que los reyes daneses se llaman Christian o Frederik desde ¡¡¡1448!!!20 generaciones de reyes que se alternan los nombres entre padres e hijos. Y la tradición continua ya que el principe se llama Frederik y su hijo Christian. Lo más impactante es que descubrí que no fue Hitler el hombre más poderoso de Europa sino Christian IX, apodado como el abuelo de Europa. ¿El motivo?. No existe casa real europea cuyos miembros no tengan los genes de este hombre: Monaco, Grecia, España, Reino Unido, Suecia, Noruega… Todo un crack a la hora de procrear y colocar a sus hijos.

Con esto finalizo por hoy. Solo darles 2 noticias de gran interés: el Tivoli es precioso con la decoración navideña y… la SIRENITA HA VUELTO!!! =)





La noche de los 4

9 10 2010

En primer lugar: gracias a Sara, Miriam y Claudia por lo bien que lo pasé anoche.

Se nota que hay puente en España porque este fin de semana ha sido aprovechado por muchas familias/amigos para hacer la visita de rigor a Dinamarca. De tal forma que ayer viernes por la noche todo el mundo estuviera ocupado y solo nosotros 4 quisieramos darlo todo en Copenhague. Las escusas que algunos intenacionales pusieron fue que se reservaban para la noche de hoy (ya les contaré…) y necesitaban descansar. Otros más originales dijeron que jugaba España contra la todopoderosa Lituania en Salamanca y era cita obligada verlo.

Pues la verdad es que no echamos a nadie de menos (=P) y tras terminar la cena hicimos nuestra habitual post-cena. Era tarde para ser Dinamarca -22:45- pero salimos bien contentillos y animados rumbo para la estación. Tanto es así que Miriam inanguró el casillero de caida absurdas de la noche. Sale del parking de bicis, intenta subirse la falda con una mano, se le va el manillar y se ve obligada a apoyar la mano y la rodilla contra el suelo. Por suerte solo tuvo rasguños ya que por una tonteria tuvimos a una amiga 2 días con la muñeca rota en el hospital. Lo peor fue que hubo gente de la residencia que vió como se caía asi que será la tertulia y chascarillo de todas las comidas.

Llegamos a Copenhague y la gente de Korallen que estaba allí dispersada en distintos sitios no dió señales de vida o tenía sus planes propios ya programados. Pasamos por un pub en el que ponían música en español (vamos a la playa uo ooo) entramos bailando a tope y descubrimos las caritas de los cuarentones y cincuentones daneses mirandonos asombrados. Obviamente nos fuimos. En plena exaltación de la amistad, del amor y de la felicidad nos cruzamos en Stroget con 2 chicas daneses que repartian lo que en España se llamarían Flyers. Decían que hablaban mal en inglés, no saben entonces como lo hablan en mi país, y se volvieron locas cuando les contamos que eramos españoles. Tuvimos suerte y les quedan solo 4, nos llevaron a la discoteca, pasamos gratis y encima con una copa también sin pagar. Como detalle informar que la entrada costaba 140 coronas sin consumición. El sitio era como la mayoría en Copenhague, raro y peculiar. Ellas, las danesas, desatadas y coquetas; ellos, con playeras y extraños movimientos que usan para el baile. La música, pop danés. O eso creo.

Al salir del sitio y camino de la estación se sucedieron 3 hechos resaltables. Nos encontramos con 3 daneses y 2 danesas. Simpáticos y agradables estuvimos un rato hablando con ellos (también adoraban España) y cuando me disponía a preguntarles por otra discoteca chula descubrimos que estudiaban en “high school” y tenían 16 añitos. Hay que ver. Las apariencias engañan. El caso es que seguimos nuestro rumbo a la estación pero Claudia nos regalo la segunda caída absurda de la noche. No tuvo desperdicio. Atentos. En plena calle principal de la ciudad, ella iba la primera, tropieza nadie sabe con qué, da 2 pasos trastabillándose para acabar de bruces contra el suelo, tumbada ante las risas de todos los viandantes nocturnos. ¿Quieren ver la foto? Ahí la tienen.

Despechada y dolorida se cobró su debida venganza encontrandose 3 sudaderas en la calle. Luego en el tren con nuestra Copenhague card falsificada nos sentamos en primera clase, como verdaderos señores que somos. De regalo cogimos 3 botellas de agua que dan gratuitamente a los que van en ese vagón. ¡¡Y nosotros 2 meses aquí sin saberlo!! La noche la rematamos en la Kitchen tomándonos leche con cola cao y quedándonos dormidos en el sofá. Ahí, los 4, arropaditos.

 

 





Spanish dinner

4 09 2010

Madrid, Sábado 14 de agosto: 05:23h suena el despertador. Toca ir a trabajar

Copenhague, sábado 4 de septiembre: 05:45h llega el tren a Trekroner. Toca irse a dormir

Uno es español cuando toma “prestadas” las bicis o cosas ajenas, cuando en un gran grupo se oye una conversación a un volumen mayor, cuando hablas el peor inglés de europa, cuando te vas a un pueblo perdido de la mano de Dios y ves que el país con más compatriotas es el tuyo o cuando vuelves a las 6 de la mañana de fiesta a pesar de estar en Dinamarca. Por eso, por nuestra tierra añorada, decidimos hacer una cena típicamente española (con un toque catalán) en la residencia. Fuet de Vic, pan tumaca, tortilla española, calimocho, jamón serrano hicieron las delicias de aquellos europeitos que se animaron a la fiesta. Claro está que no podía faltar Manolo Escobar, Julio Iglesias, Las grecas y Camela. Ante todo un olé por las cocineras y su ayudante que nos costó prepararlo todo 1 hora y media. Lo malo de tener la cocina más popular al lado de tu habitación es que mi baño se convierte en un meadero público. A partir del 10 de Septiembre se cobrará una corona danesa por entrar.

Cena

Luego vino la fiesta en Copenhague. En esta semana se celebraba el Insomnia Tour; cada día de la semana hay fiesta en una discoteca diferente. El viernes tocó la dicoteca In Nightclub. La entrada con barra libre costaba 120Dkk (unos 18 euros). Caro, si; pero un día normal cuesta pasar 400 Dkk. Qué se puede esperar de un país donde una barra de pan te cuesta 4 euros. La discoteca estaba bien peor no era el discotecón del siglo. Así, entre bailes, vueltas y alcohol te das cuenta en mitad de la noche que te has quedado solo con una amiga porque elr esto ha desaparecido misteriosamente (María, conservamos el orgullo intacto) para dar rodeos. La música no se diferencia en nada a la que ponen en Madrid, si alguien esperaba grupos daneses ya puede irse buscando garitos especializados porque en 3 sitios que hemos estado nada de nada de música típica de aquí.

A las 5:15 salía el tren dirección Trekroner. Me jode tener que pagar 5 euros por un billete de ida a la residencia pero se ha de reconocer que los cercanias son comodísimos y fuí durmiendo todo el camino jejeje

Hoy hace una tarde estupendástica por eso ya que he perdido la mañana durmiendo voy a dar un paseo en bici o a leer por el cesped =)