Mi última noche: hoy arde Copenhagen

23 06 2011

La última entrada de este blog en Dinamarca la voy a escribir desde la cafeteria Paludan con mi chocolate caliente. ¡¡Cómo no!! Cafeteria-Libreria que junto con la Black Diamond han sido mi rutina en Copenhagen.

La intensidad con la que si viven los días hace que esta semana se me haya hecho larguísima. No hace ni una semana cuando estaba nervioso por el devenir de mi examen y esta noche . Pero todo llega y hoy es mi último día en Dinamarca. La diferencia con ayer es que mis últimas horas me las he tomado con otra filosofia. Nada de nostalgia ni dramatismo en mi paseo por Roskilde. Estaba contento. Hasta el final, este pequeño pueblo me ha vuelto a sorprender. Desde hace varios días se ven autobuses descapotables circulando por la ciudad con jovenes alegres de fiesta con sus cervezas. Por su aspecto jovenzuelo, suponemos que han terminado la Selectividad danesa. Bueno, aunque aquí con las caritas de bebé que tiene la mayoria, todos parecen pubers. El caso es que hay estaban, a las 14:00, borrachos, en medio de la plaza, saltando, riendo, con sus gorritos marineros (que inundan la ciudad) y dando vueltas a la fuente pero sin bañarse ninguno en ella. ¿No se atreven a mojar sus piecitos a 17ºC? Cultura danesa…

Fui a Roskilde y a RUC básicamente a despedirme del Tiger y Super Brugsen que tantas alegrias me han proporcionado. No podía irme sin echar un último vistacillo. Luego me entró el síndrome Sara López, que consiste en seguir cogiendo ropa de tiendas aún a sabiendas que la maleta está a punto de reventar. Con la escusa de “esto no ocupa nada” he renovado todo mi vestuario de ropa interior. Lo de la maleta ya es otro caso. La ves ahí, llena y piensa que todos los recuerdos de un año están metidos dentro. Son los 20kg materiales que me quedarán de este país. Como Correos me cerró por lerdo, me arriesgaré mañana a ir y enviar la maleta. No quiero bultos en mi viaje por Italia. Porque esa es otra, no he pensado nada en el viaje por Roma, Perugia y Siena. La Signora Iris se salió con la suya y al final soy yo quien va a visitarla.

A la vuelta de Trekroner he ido a coger mi bici que la había dejado en Central station y para mi mayor sorpresa e indignación, alguien ¡¡ME HABÍA ROBADO MI CESTA!! Serán cabrones. Mi cesta del Fakta, esa cesta que tan útil me ha sido, que tan fácil hacía reconocer mi bici desde la distancia, ya no estaba 😦

23 de junio —> SANKT HANS. Habrá hogueras en distintos puntos de la ciudad: Soerne, Lanebro, Frederiskberg, Faedllenparken, Nyhavn y playas del norte. http://www.aok.dk/byliv/de-bedste-steder-at-fejre-sankthans

Animémonos. Disfrutemos de mi última noche. Hoy si que si, arderá Copenhagen

PS: En Hedehusene vive gente. Doy fe. Todo queda concentrado en los 100 metros de calle principal que tiene.

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El tren ya para el Valby

11 01 2011

Descendiendo entre las nubes vi un país verde, la nieve blanca deja paso a los diversos colores que tiñen el suelo danés. Solo 3 semanas después y ya había olvidado la brisa que corre por Trekroner y que te deja las orejas congeladas. Y eso que en Dinamarca las temperaturas vuelven a marcar grados positivos pero hay cosas que no cambian ni con el nuevo año. Si hablas en la Silence Zone, te echan la bronca -incluso entre daneses-; si se atreves a cruzar en rojo una avenida sorteando los coches, puedes verte esperando en el siguiente carril a que las bicis pasen o si osas a llegar tarde, una mirada fulminante te hará sentir mal. Las conversaciones ahora comienzan con “hello” y “tak” vuelve a tener significado. El euro pasó a mejor vida y las morenas también.

El civismo danés contrasta con la efusividad Erasmus, los reencuentros, los abrazos y las cenas en Korallen. Las penas y las tristezas se quedaron atrapadas en el vuelo 3304 de Iberia. La señorita 006176, alias la dormilona/xoxona, me hizo el favor de facturarme un día antes y hacer la vista gorda de mis 27 kilos de maleta (ten amigos hasta en el infierno), además tuvo el detalle de ponerme el primero y en ventanilla. De tal modo que la perdono haberse quedado dormidita esta mañana y no haber venido a tomar chocolate con churros. Había que despedirse de Madrid a lo grande y si grande fue la ración de churros y porras, más todavía fue a alegria al saber que me habían invitado. No fue el único golpe de suerte porque hablando con el panadero de los precios del pan en Dinamarca se solidarizo conmigo regalandome la última barra de pan español que comeré en 6 meses. A fin de cuentas, Barajas sigue siendo un pueblo en el que nos conocemos todos. Si no hay que ver la cantidad de convecinos que me desearon buena suerte para el viaje. Hoy, al menos me acompañó durante todo el día 😉

Al ritmo del “Yellow Submarine” que suena en la radio concluto la primera actualziación del año desde Dinamarca. Para bien o para mal, España quedó atrás





Un finde un poco “acalorado”

3 10 2010

Lo reconozco. Tenía mono de escribir en el blog. Han sido 2 días de locura total y un no parar que hicieron imposible que actualizase. Ni siquiera una breve frase que es lo que tenía pensado hacer.

Ya avise a Doña Rebeca Alcantarilla Casado y a la señorita Teresa Tendero Carrasco que en este país hacia mucho calor y por suerte ellas me hicieron caso y se trajeron buenas cremas protectoras del sol, sus gafas de sol y el bañador para refrescarse con el agua del lago. Tan sofocante era el calor que el sábado tuvimos que comer tirados en el suelo de la estación de Osterport -ante la mirada incrédula de los daneses que pasaban por allí- porque no soportábamos estar más en la calle. Estaba tan ansioso de su visita que casi me da un patatús en la estación central de Copenhague cuando las llamo para que me digan por donde andaban y la bromista de Rebe me dice que el vuelo estaba cancelado y que no podían viajar. Casi lloro. No podía vivir una semana más sin paté ni tomate Orlando. Con las cosas del comer no se juega.

Pero me tomé mi venganza. Llegamos a Korallen, dejamos las maletas sin abrir y me fui a mendigar 2 bicis para mis compañeras. Sara y Miriam me prestaron voluntarias y a la aventura que fuimos. Les dí (venga, que salgan los foráneos de Madrid a decirme que está mal escrito) un paseo por el campus y sus alrededores antes de coger el carril bici para Roskilde. Rebe, presa del pánico y de la vaguitis particular suya, desistió en la estación de Trekroner, dejo la bici y se subió al tren. De Roskilde no vieron mucho, la verdad. Solo la calle principal y la plaza del pueblo con la catedral al fondo ya que habíamos quedado con Verner en Copenhague a las 20:00 y eran las 19:15. No le habíamos avisado que llegaríamos tarde, tampoco teníamos su móvil y encima debíamos volver a la resi para cenar, ducharnos y coger las cosas. Obviamente nada de eso daba tiempo. Nos liamos la manta a la cabeza, dejamos las bicis en Roskilde y tomamos el tren de las 19:32 con lo puesto. Salir a dar una vuelta con la bici se convirtió inesperadamente en salir a un pub en Copenhague. Teresa lo pasó muy mal en el tren. Debió esconderse en el baño, con un peculiar olorcito que aconsejaba lo contrario porque no llevaba la Copenhague Card recién comprada.

Verner nos invitó a un “cucumber Mojito” riquisimo al que siguieron otros cocteles deliciosos que ayudaron a entonar la noche. Tras 2 horas por la ciudad volvimos a Trekroner. Era la hora de Rockwool, su primera gran fiesta, su despertar definitivo. La cosa prometía porque eran 3 plantas con música y canciones, que iban del estilo flower power al dance con un toque Irish, y gente vestida con sus peores ropas o cuanto menos, algo estrambóticas. Me hubiese gustado imitarles pero llegamos a Korallen sin más que tiempo que para llenar el buche, adecentarnos y salir escopetados para la Blue Tower. ¿Poca cosa? A eso súmenle ir a Roskilde a por las bicis y volver montados en ellas. Un agradable paseito nocturno. Cuando quisimos legar a Rockwool la gente iba más feliz que un regaliz y con unas pintas que ni la mejor Bad-Taste Party puede superar. Lástima que fuese demasiado tarde y la gente se empezase a ir cuando solo me había bebido un cubata. Rockwool, volveré.

Bueno tras esa gran frase metafísica y pensada, continuo contando el día de ayer. Basicamente se resume en la visita turística por Copenhague. Con ellas dejé de sentirme Erasmus para ser un turista más: con las fotos, hablando español sin preocupaciones, la mochila y los bocatas de rigor. Comenzamos el día en el Tívoli y lo terminado comprando recuerdos de Christiania. Volví tan feliz con las 2 chapitas que cogí en un edificio dedicado a explicar la historia del Tibet. Mi honradez la dejé de nuevo en un extraño lugar de mi cabeza ya que había un buzón donde depositar el dinero de las chapas (2×20 DKK) pero como no había nadie vigilando solo deposité 50 céntimos de corona. Las chapas ya lucen en mi cuarto. Sigo rezando todos los días para que el Karma no exista o al menos que sea ciego. Chrisitiania siguió sorprendiéndome por su ambiente cultural, su gente y el rollo alternativo que envuelve el ambiente. Los 3 salimos contentos de allí y la felicidad nos duró toda la tarde, incrementándose al ver mi maleta con cosas para mí desde España. Enumero: pantalones térmicos, 2 sudaderas, un jersey, unas botas, lomo y jamón, PATE, sardinas, acetona, TOMATE ORLANDO, palmeras, series, aceite, palillos de oido, insecticida y postales de mi Madrid querido. Viajaré, conoceré, viviré, visitaré mil ciudades pero como Madrid, ninguna. Mi orgullo madrileño supera a todo lo demás y la nostalgia que siento por mi ciudad ahora se ve compensanda con las postales.

Pasado este ataque de Madrilitis y la apertura de la maleta, toca recordar la cena de ayer. En Korallen vuelve a haber esas cenitas en las que nos reunimos en las cocinas comunes para probar la comida diversa que cada noche cocina uno y socializar en inglés con la gente. El jueves fue la pasta de Vera y las tartas/bizcochos de Magdalena. La noche pasada tocaron crepes, tanto dulces como salados, que nos dejaron a casi todos bastante satisfechos. Pido públicamente perdón por llegar a mesa puesta =)  Posteriormente salimos de fiesta a Copenhague aunque tras ir al Francis Pony, nosotros 3 y unos cuantos más nos volvimos para Trekroner. Había sido un finde loco y ajetreado. Hoy, despedida y chip en modo hogareño/nostalgia. Pasarán meses hasta que de nuevo nos volvamos a reir con nuestras paridas. Os echaré de menis, mis tontinis favoritinis. Sobre todo ahora que me toca limpiar vuestra mierda =P

Subo las fotos (de mi camara) con los mejores momentos daneses. Por cierto, os habeis dejado el bronceador, menos mal que en Madrid hace frio y mucho viento. Aquí me será más útil.