Semesterafslutningsfest

31 05 2011

Último día de mayo. El tiempo mejora.

La merecida libertad post-project se juntó con la primera tarde soleada en una semana. Desde hace algunos años surgió en Lituania la iniciativa de juntarse con tus amigos el último lunes de mayo en un espacio público de las ciudades para crear pompas de jabón. Si, ese mítico cacharrito que cuando éramos pequeños soplábamos para intentar hacer burbujas. A unos les salía mejor que a otros. En Copenhague el Burbuliatorius, que es como se llama el evento, se celebró en los jardines de Frederiksberg con el castillo de fondo y los patos haciendo de las suyas en el lago. Y así, como niños pequeños, con un barreño de jabó, iniciamos una pequeña competición para ver quien creaba la burbuja más grande, con forma más extraña o que se mantenia por más tiempo. Ana y Guille fueron los triunfadores. La ocasión también sirvió para extirarnos en el cesped, beber unas cervezas y picar algo de comer. Just for fun. Porque nos lo merecemos.

De las burbujas pasé a la ONG. Ayer era la despedida de Silvia. Erasmus dispares los nuestros. Ella feliz de dejar una Dinamarca en la que no se le ha perdido nada. A mí me da penilla. Vinimos juntos y fue un apoyo en los siempre difíciles primeros días. Al menos, nos quedará Madrid. Nos tomamos tranquilamente un cafecito en un local de Norrebro regentado por una ONG. Muy curioso y peculiarmente decorado, como suele ser habitual en este país. Hablamos del Erasmus, nuestras experiencias, sensaciones y enseñanzas. Del paso del tiempo y el contexto en el que hemos vivido. rápidamente nos dieron las 22:00.

Tocaba cenar y Hiroko cocinó sushi en el piso de María y Ana. El plan era salir por la noche a la Semesterafslutningsfest pero la mitad de comensales se rajaron. Previo paso por mi casa, el resto tomamos rumbo a la discoteca blanca. A la orilla del lago y conocida por ese nombre por ser una palacete blanco. Era inevitable recordar los primeros días del erasmus. En ese mismo lugar pero sin saber que un día viviría a 7 minutos andando. En ese mismo lugar pero sin perderme desde Norreport Station. Fiesta internacional, un gran grupo de Erasmus que vinieron de Trekroner, fotos de “familia”, bailes en el escenario-tarima y la sensación de disfrutar y desfasar como el principio, pero sin ser el principio. Será el final pero junio promete emociones fuertes.

Próximamente -> Distortion Festival 2011





Tingbjerg: sobrevive como puedas.

28 05 2011

Estaba sentado en la biblioteca releyendo por enésima vez el project cuando me vino a la cabeza Tingbjerg (lease Tinbia), un archiconocido barrio de Copenhague. En un país cuya mentalidad se basa en pasar desapercibido, ser famoso no es un buen presagio. Y menos si lo eres por algo negativo. Los daneses lo llaman ghetto, los Erasmus que viven en la residencia de allí lo conocen como el Bronx de Copenhague y los revisores del autobus no se atreven a pisarlo. La curiosidad mató al gato pero a mi lo que casi me mata es el coche que se subió literalmente a la acera para adelantar al autobus. Porque es que yo tenía que ir allí y comprobar la cara más ocura de Copenhague. Y la verdad es que caras oscuras había un puñado, tanto que encontrar una cabeza rubia era tan dificil como conseguir un euro de luxemburgo.

Tingbjerg, como ya me habían comentado todos los españoles que viven allí, da terror. O al menos respeto. A 6km de la ciudad, este enclave está a las afueras de Norrebro. Cuando te bajas del bus, lo primero que miras es ver cuando pasa el que te lleva de vuelta. Yo por no llevar, no llevaba ni el DNI. Por suerte no me pilló ningún tiroteo aunque dicen que suelen ser frecuentes entre las banadas rivales de Norrebro y Tingbjerg. Ya ven, Christiania no acapara todo el mercado. Ir a uno de los paises más seguros del mundo, con menores tasas de criminalidad y que te toque vivir allí es como para revisar tu buena suerte. Al menos, los paisajes eran bonitos. Un gran parque con gente jugando al fútbol, niños correteando por los lagos y varios grupos de musulmanes reunidos junto a barbacoas. Idílico y tranquilo.

De vuelta a las calles del ghetto, algunas casas me recordaban a los antiguos edificios militares que hay en Christiania. Los común es encontrarte con los comercios en árabe. En uno de ellos vendian tal cantidad de especias que Sara se hubiese vuelto loca nada más verlas. Los precios, si sirve de consuelo, son algo más baratos que en la ciudad. Me dí el gusto de comerme una hamburguesa en un local turco por la mitad de precio que en el Mc Donalds.Tras un ratito largo esperando al bus volví al orden y la tranquilidad. Un monumento a los estudiantes que se pasan viviendo 9 meses en ese lugar. Me quejaba yo de Trekroner…

Viendo Tingbjerg, recorriendo Valby, montando en bici por Rodovre, yendo a Amager y visitando Klampeborg, uno se da cuenta de las distintas versiones que te puede llegar a ofrecer Copenhague. Eso si, a Tingbjerg yo no vuelvo.





Si las playas fuesen verdes

9 05 2011

“Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.”

F.G.L. – Romance sonámbulo

Verde “okologist”, verde Greenpeace, verde praderas. El verde está de moda. También las playas verdes que a mi me gustan más que las clásicas de arena molesta que se te pega en los pies. Una colina que desciende hacia el mar cubierta de cesped. Entre la hierba y el agua solo una fina franja para que rompa el oleaje. Klampeborg, 4 zonas al norte de Copenhague depara varias sorpresas. Es, por así decirlo, la Casa Campo madrileña: un enorme bosque natural con un parque de atracciones dentro. Un verdadero remanso de paz a 15 minutos de la capital. Rocio lo conoce como el “cervatillos park” y con solo avanzar unos cuantos metros descubres el por qué. Ciervos que se te cruzan por el camino, que descansan o que buscan agua en el lago. También al poco que entras tomas conciencia de que por mucho que andes no conseguirás recorrertelo todo y que unicamente tiene sentido ir con bici para hacer deporte ya que el único paisaje es árboles y animales. Asi que nosotros fuimos a lo práctico, al parque de atracciones y a la playa.

Tenía oido que los daneses les gustaban las playas nudistas, sin ir más lejos fueron juntos con las suecas los pioneros del top-less; sin embargo fue en Klampeborg donde ví a los primeros bañantes como Dios les trajo al mundo. Ni siquiera se molestaron en ir a una playa enteramente nudista. Ahí había de todo y ellos estaban en la poca arena que había. Lo que veias en la gran explanda de cesped era completamente radical. Muchos musulmanes y musulmanas cubiertos hasta la cabeza (haciendo uso de la expresión española porque lo q más se tapaban era eso claro). Con sus familias, con sus barbacoas, jugando al beisbol. Tenía entendido que desde Hellerup hasta Helsingor, a lo largo de la costa estaban las segundas residencias de los habitantes de Copenhague. Bonitas y grandes viviendas unifamiliares  rodeadas de verde (^^) y a escasos metros de la playa. ¿Por qué el 90% era musulmán? El S-tog o tren rojo que te lleva hasta allí tenía la respuesta. A tan solo 5 paradas estaba la estación de Norrebro. En el parque de atracciones si que todo eran cabezas rubias con algún velo camuflado. Y por fín, precios populares para als atracciones. 25-35 DKK, muy lejos de los 75DKK del Tívoli o los 40 euros de entrada de Legoland.

Mientras despedimos al sol por esta semana, intentaremos invocarle para que venga lo antes posible. ¡¡Con lo bien que se está tirado en el parque o en la playa!!





Sobre comidas

16 03 2011

Fue irse Rebeca de Copenhague y salir el sol.

El ritmo de vida sigue descontrolado y esto no tiene pinta de mejorar. Hoy Sara y yo he vuelto a ir a la universidad. Sin prisas, a las 11:00. Y las clases? se preguntarán. Ahh no, eso de levantarse a las 8 no entra en nuestros planes. Vale, lo reconozco, nos encanta a los del piso quedarnos en el salón o en la cocina hablando hasta las tantas. En cambio, para compesnar, decidimos pasar en dia en RUC. El problema es el de siempre. Hay que comer a las 12:30. Tras las malas experiencias de cuando íbamos a clase y nos obligaban a comer a esas horas (básicamente porque hasta las 16:00 no acaban las clases), no había vuelto a esos horarios pero los daneses son inflexibles en eso y después de la 13:00 no hay comida en la cantina a no ser que quieras un bocata rancio. Recién desayunado, rechacé el plan de Sara sin embargo, el olorcillo de su comida me hizo sucumbir a la tentación: plato de carne con puré de patatas. Y de postre Kit Kat. Por la cosa de los breaks y eso.

Por cierto, unos aputnes culinarios:

-Me ha sorprendido encontrar en Dinamarca muchos restaurantes de sushi. Con rebe fuí a uno en Norrebro por recomendación de Marc. Buffet de sushi, comida china, carne y ensalada = 98DKK de lunes a jueves para cenar. 118 si es finde y 56 si es comida pero no incluye el sushi. dirección: Hillerodgade, 23. Parada de bus 5A (Stefangade)

-Chilimili. Para los amantes de lo picante. Hay 3 por la ciduad. Uno enfrente del anterior restaurante, otro al lado del Ayuntamiento y el último a la vuelta de la esquina de nuestra casa. Más caro pero me gusta probar nuevos sabores. La verdad esq comí tailandés que poo cierto en Norrebrø hay varios y baratos. Les dejo con la página (en danés) http://spiseliv.dk/chilimilihot

-Natraj. Y no podia faltar un indio. Sencillamente me chifla. Los platos suelen costar unas 70 DKK aunque hay una promoción de 3 por 140 DKK. Pillamos carne con un tipo curry llamado “masala-kharas” o algo así. Eso si, el cabrón pica como un condenado. Está también (dónde sino) en Nørrebro, cerca del cementerio. La calle no me la sé bien porque hay que adentrarse un poco pero está perpendicular a Nørrebrogade

PD: Por raro que le parezca a la gente, en ocasiones, María Hylstoffte es maja. O al menos cordial.





El restaurante está en la esquina, no en mi salón

8 02 2011

Últimamente los días me cuenden el doble, aún levantándome a las 12 de la mañana. Norrebro se ha convertido en mi segundo barrio preferido. Por su ambiente cosmopolita y por la gran variedad de negocios que encuentras. Son las llamadas tiendas de barrio. Encontrar algo barato en dinamarca es dificil pero por esos lares uno puede encontrar gangas. Llevé a mi bici a un taller y por 350DKK me cambian la rueda entera. Como Sara y yo tuvimos que ir andando, por el camino vimos tiendas hasta entonces nunca vistas en Copenhague: de animales, de muebles del siglo XX, de artículos de peluqueria, de CHINOS!!

Son las 21:30, el salón esta repleto de “okupas”  hablando sobre gipsies y todavía no he cenado. Malditos horarios europeos