Life is life

5 06 2012

Sant Peders gade

De nuevo guardo en mi caja de Bob Esponja las llave de la bici, la tarjeta mensual, las coronas, el móvil Lebara y demás pequeñas cosas que todavía hacen que mantenga un lejano vínculo con Dinamarca

¿Quién nunca ha sentido ese debate interno entre dos impulsos que tratan de llevarte por caminos contrapuestos? Normalmente la dictomía se plantea entre norte-sur, es decir entre los argumentos dados por la razón y los sentimientos esgrimidos por el corazón. Mayor es el problema cuando la división es de tipo este-oeste. Cuando tu mente razona que hay motivos de sobra para volver a vivir y trabajar en Copenhague (me ahorro describir la situación española) pero a la vez piensa que la realidad danesa está muy alejada del ideal mundo post-Erasmus. Mientras, más abajo, hay sentimientos encontrados entre recordar, rememorar todos los buenos momentos vividos o decidir pasar página y ver los lugares con otros ojos. Quizás algún día se produzca un reencuentro con las mismas personas y en los mismos lugares donde fui algún día feliz, sin embargo, las circunstancias que lo propiciaron nunca volverán.

Pues este debate que parece tan tonto, lleva en mi cabeza casi un año. Y ahí sigo. Mientras tanto ya es la segunda vez que aterrizo en Copenhague. Está vez con motivo del Distortion. Si el objetivo disfrutar al máximo y poner algo de fiesta en mi ajetreada vida de estudiante-trabajador, sin duda fue un éxito. Si mi intención era sumergirme de nuevo en la ciudad y recorrerla, solo mencionar que ni pisé la Central Station. La señora Carmen no me dejó apenas tiempo libre. Gracias a ella he descubierto que tengo una amiga loca. Y borracha. Pero mola😀 Basta decir que la noche del viernes pasará a mi lista de noches locas danesas, y el paseo para volver de fiesta por la calle Norrebrogade, a la de “cosas que no hay que repetir”.

Desmitificar el mito. Si. Nada es eterno, la vida sigue y deparará nuevas experiencias. Ahora que también se acaba la etapa universitaria no hay que quedarse anclado en “aquellos tiempos en los que era feliz”. La felicidad es un estado contínuo que va llegando a lo largo de la vida pero para ello es necesario CARPE DIEM

PD: Gracias Menchu.

Al final no volví a Trekroner a ver si mis árboles han crecido algo. Next time


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