Si las playas fuesen verdes

9 05 2011

“Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.”

F.G.L. – Romance sonámbulo

Verde “okologist”, verde Greenpeace, verde praderas. El verde está de moda. También las playas verdes que a mi me gustan más que las clásicas de arena molesta que se te pega en los pies. Una colina que desciende hacia el mar cubierta de cesped. Entre la hierba y el agua solo una fina franja para que rompa el oleaje. Klampeborg, 4 zonas al norte de Copenhague depara varias sorpresas. Es, por así decirlo, la Casa Campo madrileña: un enorme bosque natural con un parque de atracciones dentro. Un verdadero remanso de paz a 15 minutos de la capital. Rocio lo conoce como el “cervatillos park” y con solo avanzar unos cuantos metros descubres el por qué. Ciervos que se te cruzan por el camino, que descansan o que buscan agua en el lago. También al poco que entras tomas conciencia de que por mucho que andes no conseguirás recorrertelo todo y que unicamente tiene sentido ir con bici para hacer deporte ya que el único paisaje es árboles y animales. Asi que nosotros fuimos a lo práctico, al parque de atracciones y a la playa.

Tenía oido que los daneses les gustaban las playas nudistas, sin ir más lejos fueron juntos con las suecas los pioneros del top-less; sin embargo fue en Klampeborg donde ví a los primeros bañantes como Dios les trajo al mundo. Ni siquiera se molestaron en ir a una playa enteramente nudista. Ahí había de todo y ellos estaban en la poca arena que había. Lo que veias en la gran explanda de cesped era completamente radical. Muchos musulmanes y musulmanas cubiertos hasta la cabeza (haciendo uso de la expresión española porque lo q más se tapaban era eso claro). Con sus familias, con sus barbacoas, jugando al beisbol. Tenía entendido que desde Hellerup hasta Helsingor, a lo largo de la costa estaban las segundas residencias de los habitantes de Copenhague. Bonitas y grandes viviendas unifamiliares  rodeadas de verde (^^) y a escasos metros de la playa. ¿Por qué el 90% era musulmán? El S-tog o tren rojo que te lleva hasta allí tenía la respuesta. A tan solo 5 paradas estaba la estación de Norrebro. En el parque de atracciones si que todo eran cabezas rubias con algún velo camuflado. Y por fín, precios populares para als atracciones. 25-35 DKK, muy lejos de los 75DKK del Tívoli o los 40 euros de entrada de Legoland.

Mientras despedimos al sol por esta semana, intentaremos invocarle para que venga lo antes posible. ¡¡Con lo bien que se está tirado en el parque o en la playa!!

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Vaya vaya, aqui si hay playa

24 04 2011

Meses de nieve y temperaturas bajo cero habían conseguido que me pasara desapercibida una cosa. Por primera vez, vivo en una ciudad con playa. Claro que nunca habría pensado que podría pasar las tardes ahí tumbado ni que tampoco correria como un loco para tirarme de cabeza en las congeladas aguas bálticas. Eso si, no hay nada mejor para sentirme como en casa que ver aterrizar los aviones en el cercano aeropuerto de Kastrup. Mirar el mar. Ver en el horizonte molinos de viento y las costas suecas. Escuchar el ruido de las olas. Y todo ello en mi ciudad. A 25 min en bici. ¡Qué de sensaciones nuevas!

La señorita María cumplía hoy años y como buenos amigos españoles, fuimos a celebrarlo a la playa. Llegamos a las14:00 con la comida preparada, altavoces para la música y cervecitas para mitigar el calor. Sacamos las pecheras a pasear, pusimos las patorras al descubierto para que la blanquezurria piel coja ese color moreno que el invierno nos negó. Algún que otro loco se atrevió a bañarse o a aguantar 1minuto con los pies dentro del agua. Todo un reto. Hoy, domingo de resurreción, no faltó el olor a incienso durante la velada. Las costumbres son las costumbres. Como tradición se está convirtiendo ver cisnes por cualquier lugar con agua. El mar tampoco fue la excepción. Se preguntarán que narices hacen 4 cisnes en el Báltico pues tiene el mismo sentido que cuando permanecian en los lagos congelados y cubiertos de nieve. Un dato que puede ayudar es que el agua de estos mares está muy dulce. No tiene apenas sal. ¿Cercanía a los polos?, ¿el deshielo?

Santa o no, culmina una gran semana. Todo lo que tenía pendiente lo cumplí. Legoland, viaje completo en furgoneta RUC, bañarme en los 2 mares daneses, pasar un dia en la playa, pasear en bici, adentrarme más en Christiania y visitar la fábrica Carlsberg. Que bonita es la vida Erasmus.

Próxima semana: essay+project





Día de playa

22 04 2011

La felicità non è una meta, ma uno stile di vita

El termómetro de Radhusplads estaba que batia records. El liquido rojo llegó a alcanzar 21 grados. Si tenemos en cuenta que no hay rayas a partir de los 25, podemos decir que fue un gran día. Por eso aprovechamos para coger las bicis e ir hasta el sureño barrio de Amager. Al igual que Norrebro es un barrio con vida y muchos “paquis”. Sin embargo, los bloques y pisos dejan pàso a las casas unifamiliares con jardin a medida que nos acercamos a la playa. Porque ese era el objetivo. Mientras media España se queda sin procesiones por la lluvia, aqui en Dinamarca reina el sol, el calor y los cielos despejados. Cerca de la estación de metro de Amager Strand se extiende la mejor playa del sur de Copenhague. Es lo más parecido a España que he encontrado por aquí. Aunque llegamos a las 16:30 de la tarde (hora española) todavía había gente por la arena y el cesped. Incluso varios jovenes con música y alcohol habían adelantado la fiesta del viernes. En esta ocasión cambié de mar. No era el mar del Norte que baña las costas occidentales de Jutlandia y la isla de Romo, sino que era el temido mar Báltico. Iba con bañador y toalla con la intención de bañarme. Con los pies en la orilla, cada vez que llegaba una pequeña ola notaba como se clavaban puñales en mis dedos. Imposible aguantar 10 segundos quieto. Dolor. Aún así, yo creo que algo de moreno he cogido estos días. Estar tumbados en la playa, leyendo o charlando con los amigos era una imagen de Copenhague que no tenía prevista en mi cabeza. Mola.

Volveremos.





Un día en Malmö

5 09 2010

5-09-2010, el mismo día que puede que cambie la historia de España (soy escéptico pero de ilusiones se vive) amaneció en Copenhague trayendo buenos presagios: un sol brillante en el cielo y temperatura que incitaba a quitarse la chaqueta y estar en manga corta. Al ser primer domingo de mes nos llevamos la grata alegria de comprobar como los trenes hasta Copenhague eran gratis. Eso si, parabas en todas las estaciones habidas y por haber. Tras 2 cambios de trenes a las 12:10 la extensa comitiva de españoles e italianos arribó en Suecia donde, ya saben; es característicos por las rubias melenas, los verdes campos y su moneda diferente.

Un paseo por el centro histórico de Malmö nos permitió acercanos un poco a la arquitectura escandinava de bajas casitas muy coloridas, tejados pronunciados, calles peatonales y sin apenas coches. La comida la realizamos tumbados en un parque a la orilla del canal. Todo presagiaba que estabas en Madrid (idioma, sol, calor, cesped) pero no, era la fria Suecia en Septiembre. Incredible! Reconozco que me encanta este país por sus pequeños detalles: vas caminando por un parque y de repente apareces en medio de una huerta de frutas y verduras donde la gente normal de la calle está recolectando. O pasas por su plaza central y ves a los 7 principales partidos de Malmö en sus casetas repartiendo folletos (¿no me ves con cara de latino?) con una sonrisa. O ves que en los canales hay escaleras y flotadores de emergencia por si alguién se ahoga. O tienen bolsitas para recoger la caca de perro repartidas por sus inumerables parques.

Como el tiempo acompañaba, llegamos al mar desde donde se divisaba la costa danesa con Copenhague al fondo. Los 20 kilometros que separan Suecia y Dinamarca son atravesados por el puente de Orensud, obra de Calatrava. Del mismo arquitecto fue la torre que fuimos a ver en la costa de Malmö. Por si no lo saben, en estos paises a la minima que ven un rayo de sol están tumbados para “intentar coger color”. Y no solo eso, ¿que el mar de suecia es el mar del norte? pues me baño; ¿que el agua estaba para ahcer de todo menos para meter un pie? pues meto también la cabeza. Sin arena pero con tumbonas los suecos ahí estaba aprovechando la última tregua del tiempo antes del invierno. Yo que (aviso, no me voy sin meter el culo en estas aguas) andaba animado, meti mis pies en el mar durante 10 minutos. Conclusión: No me los amputaron por congelación, era soportable el frío. Si hubiese tenido toalla…

De vuelta al centro de Malmö, nos pateamos hasta acabar exhausto sus calles y entramos a un parque en el que todas las atracciones eran para niños. Silvia, Claudia y yo como unos auténticos infantiles nos animamos a tirarnos por el tobogan o montarnos en culimpios. ¡Qué nostálgia de aquellos tiempos! ¿verdad? Tras una apradita para tomar un chocolate y un café, partimos con dirección a Copenhague. El resto, lo de siempre: ves como se escapa tu tren justo cuando llegas al andén, te hablan por megafonía y solo entiendes “Danmark”, corres a lo largo del vagón escapando del revisor porque te has colado… ¡Qué les voy a contar yo! Somos Eramus y latinos.

Suecia, volveremos!!