Reflexiones de media tarde

14 12 2010

Con medio Korallen y casi todo Rockwool al borde del colapso mental a causa del project, los días pasan y se acerca la hora crítica del exámen. A priori parece sencillo: hablar 5 min sobre un tema relacionado con el trabajo y que te has podido preparar en casa y luego responder en 15 minutos a las preguntas de un examinador y tu supervisor. En la aparente calma que se respira en la resi algunas voces comienzan a especular con que la valeriana será la droga más vendida en Christiania el jueves y el viernes.

Chutes y rayas a parte, hoy fue un día desastroso compensado con que mañana puede ser peor. El congelador se quedó definitivamente sin puerta, el escurreplatos sin plastico ya que encendí el fogón equivocado y se derritió; en el pasillo huele a porro y/u otras sustancias estupefaccientes y el inspector nos ha puesto un cartel para limpiar la cocina (de la fiesta del sábado) antes del jueves. De momento nadie ha cogido la fregona. Encima el tiempo pasó volando y no hice nada de lo previsto. Mañana toca enfrentarse a la burocracia danesa y eso no puede tener un guión positivo. Parece ser que el sol no siempre aclara el día.

En fin, a seguir estudiando.

Continuará…

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Reflexiones de media mañana

14 12 2010

Estas últimas semanas ando un poco desaparecido y a mi bola. Probablemente sea mi esencia de persona independiente que vive y disfruta únicamente el momento. Uno siempre necesita momentos de soledad o para pensar/reflexionar solo. Mi socialidad se disuelve como un azucarillo en la nieve trekroniana en determinadas estaciones del año. Cuando me sucede suelo desconectar de todo mundo exterior e interior asi que perdonen aquelas personas que me escriben y no contesto. Es una virtud que yo mismo aprecio pero que puede resultar un defecto visto desde fuera ya que da la sensación de que no me importa nadie a parte de mi mismo. Lo siento, soy así y quien quiera ser mi amigo deberá aprender a convivir con ello. Sinceramente y ya que estamos en tiempo de confesiones, hay tres personas en este Erasmus que se han podido ver más “perjudicadas” por mi natural individualismo: una canaria, una jienense y un madrileño. A veces uno ve los errores con el paso del tiempo. También en ocasiones, es necesario el paso del tiempo para que uno se de cuenta de que no actuó correctamente.

El año se acaba y parece que fue ayer cuando con cara asustadizo y un tiempo lluvioso y hostil, aterricé en Copenhague. Lo que venía después y su posterior evolución ha sido un sueño interminable, a veces con pesadillas, otras con éxtasis; que se ve interrumpido por un maldito despertador que te recuerda eso, que el tiempo pasa y que tu tiempo en un lugar ya ha pasado.