Boserup: los lunes al sol.

18 04 2011

Conversaciones en un autobus:

Sara, me encanta Roskilde. Sientes que realmente estás en un país nórdico. Mira que casas. Con sus tejados tan inclinados que tienen doble buhardilla. Con sus jardines tan bien cuidados. Me gustaría vivir en un sitio así. Hay que disfrutar del paisajes que se ve. Grandes campos que comienzan a florecer. Todo está verde en un día soleado.

El autobus llega a su última parada: Boserup. No hay nada más que un sendero que se adentra en el profundo bosque. Siguiendo el camino, y por unos pocos días, se ve un gran manto de flores blancas, parecidas a las margaritas, pero con mejor olor. El blanco y el verde se fusionan. Varios lagos jalonan nuestro camino. Altos árboles nos hacen compañia. Y de repente: el mar. El fiordo de Roskilde se expande ante nosotros.

Cambiamos playa por pradera, arena por hojarasca sin embargo el ambiente es el mismo. Relajación. Silencio. Sonidos de la naturaleza. 3 cabezas nos saludan. Estan comiendo fresas en medio de aquel paisaje. De vez en cuando alguna persona hace acto de presencia. Por lo demás solo gaviotas, cisnes y patos nos hacen compañia. Y el agua del mar resulta que no está tan fria. A pesar de ser el Báltico. Me tumbo para descansar de preocupaciones del meeting de por la mañana en RUC sobre el project. Boserup y sus flores. Los lunes y su sol

PD: Primer batido de fresa del año. Casi había olvidado lo que se siente. También lo que era pasar una tarde en una Bodega. Aunque esté regida por unos “yonkies” y situada al lado de la estación de Roskilde

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Escandinavian trip – Parte 1. Goteborg: Una odisea de viaje

26 01 2011

Sucedieron tantos pequeños detalles que es necesario desmenuzar el viaje en distintos pasajes. La verdad es que no comenzo como todos habiamos planeado. Salimos con tres horas de retraso porque la furgoneta alquilada en RUC iba a una velocidad excesivamente lenta: 90km/h por autopista. Eso sin llegar a Copenhague donde 5 personas más, con sus respectivos bultos, la cargaron más. Resultado: de 70 no pasaba. Decidimos ir a Malmo para probar mejor. Lo que no sabíamos es que al poner un pie en el puente, no habría posibilidad de marcha atrás.

El peaje costó el módico precio de 37 euros que entre 9 no es mucho pero claro, no se te ocurra ir solo en el coche. En ese punto teniamos claro que la furgo no iba bien asi que desesperados buscamos un taller en malmo que estuviese abierto a las 21:00. La opción se reducia a uno: el de Mercedes. Entre súplicas y lamentos (“sois el único taller que nos puede ayudar en toda Suecia”) los reticentes mecáncios echaron un ojo al coche y dijeron que el turbo estaba jodido que podiamos ir a Goteborg y que allí en un taller de Wolkswagen nos lo arreglasen. De tal modo que había 2 caminos: volver a casa y al día siguiente alquilar otra furgoneta en RUC o arriesgarse y continuar hacia Goteborg. Adivinan cual escogimos.

Con humor y alegria nos tomamos las 5 horas de trayecto hacia la segunda ciudad más importante de Suecia. Las cuestas hacia arriba eran un martirio, los camiones nos adelantaban, y en ocasiones tuvimos que circular por el arcen. Eso si, cuando la carretera se empinaba hacia abajo, llegamos a alcanzar ¡¡¡115 km/h!!! Nos permitiamos el lujo de adelantar. Claro en más de una ocasión la cuesta se acabó antes del adelantamiento y tuvimos que desisitir en el intento.

En un viaje por carretera descubres aspectos curiosos que te ayudan a comprender un poco más el país. En Suecia las carreteras no están iluminadas, ni siquiera autopistas. Muchas partes del camino reinaba la oscuridad absoluta. Por suerte era luna llena y debido a la inclinación de la tierra, está reflejaba más luz de los que es habitual en España. De tal forma que pudimos contemplar grandes paisajes de rios congelados, cascadas de nieve entre rocas (por fin vimos montañas) y lagos con el reflejo de la luna. AWESOME. Encima a la velocidad que íbamos, las fotos se podían sacar como si estuviesemos parados.

En el concesionario la dejamos, solica y abandonada. Rota y a la espera que un funcionario de RUC la recogiese. Este fue el último servicio que prestó: