Kit de la danesa perfecta

4 04 2011

No pudo ser Sara más original al proponer el regalo de cumpleaños: una maleta con las cosas que mejor definen a los ciudadanos de este país. Añadan alguna si creen que nos hemos olvidado de algo.

En primer lugar, no se concibe a una danesa sin un timbre para la bici. Igual de importante son las gafas de pasta. Cuanto más grande y coloridas mejor. Y es que en el vestir no tienen reparos, ni prejuicios ni por supuesto, mal gusto. A su rollo y de modo casual, no hay mujer que no lleve un fular o pañuelo. Y está claro, en invierno es igual de necesario los calentadores para las piernas. No se nos puede olvidar incluir el mayor símbolo del barrio más famoso de esta ciudad, para alegria de todos los presentes. Hablando de productos típicos, están las galletas de mantequilla, comercializadas también en españa bajo el formato de una caja redonda y azul (en ocasiones dificil de abrir). Entrando en el mundo de los simbolismos, la maleta también contiene un cuaderno con el dibujo impreso del país, de igual modo que 50 banderitas rojiblancas. No lo sabía antes de llegar aquí pero Lego, la tienda que hizo las delicias de nuestra infancia, es danesa asi que compramos una hucha con forma de figura de Lego. Probablemente algo habré olvidado por el camino sin embargo, todo iba dentro de una maleta diesel. No una cualquiera sino que uno de los primeros modelos y que tras lustros ha recorrido 3 continentes. El loppenmarked hace que encuentres cosas insospechadas tiradas de precio. Esperemos que el regalo le haga ilusión =)

 

PD: Nos faltó darle una corona danesa, también muy de la tierra

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Masquerade party

5 03 2011

!!!Carnaval Night¡¡¡

Los españoles nos caracterizamos por tomar prestadas cosas y por hacer todo a ultima hora. Asi que, hoy deprisa y corriendo hemos tenido que ir en busca del disfraz. Por primera vez en Dinamarca ha hecho más calor que en Madrid. Y mientras la A-6 estaba colapsada por la nieve, Copenhague ha amanecido completamente soleado. Hay que vivir 4 meses a bajo cero para comprender que 4 grados es una temperatura agradable y hay que estar en Escandinavia para saber la importancia del sol. Se lo prometo. Cambia el ánimo.

Decidimos ir a un Loppemarked que es la versión mercadillo española. Bueno, con matices. No hay señoras gritando “un euro, todo a un euro” o “me lo quitan de lasa manos”. Aqui todo es más sobrio y danés. El más cercano está en Osterport, en Trianglen. LA entrada cuesta 10DKK pero la recaudación va a parar a fines sociales ya que la Komune de Copenhague les cede la instalación municipal. Como buen mercadillo, hay miles de artículos variopintos a precios realmente asequibles. Puedes encontrar ropa por 1 euro o complementos por 5DKK. Luego hay cosas más caras, claro está. Yo me compré unos zapatos de estilo danés, un reloj de época, sobrero de copa, una corbarta nueva de seda y un bastón negro. Resultado: Englisman siglo XIX. O eso pretendo.

Sinceramente, lo que más me gusta de una noche de disfraces son los preparativos. Pensar en qué te vas a poner, comprar los detalles, pintar las máscaras, pedir consejos, agobiarte y reirte de la orginalidad de los demás. De todos modos, es C arnaval y todo vale.