Pub danés, restaurante español

27 04 2011

Para los amantes del bipartidismo futbolero el 27 de abril está señalado en rojo como la ida de la Champions League. Aunque ambos me inspiren rechazo siempre es buena una escusa para echarnos unas cervecitas en el bar. La calle puede parecer imposible de pronunciar, Ahlefeldtsgade, y en el fondo lo es; no obstante, el pub merece la pena. Cerca de Norreport, enfrente del romántico parque de Ørstedsparken. Si no sabes llegar o andas despitados probablemente te lo pases ya que está situado en un sotano y no hay ni un cartel que te lo indique. Decorado con arcos, posters y futbolines, no hay un sitio en toda Dinamarca (si, toda Dinamarca) donde encontrar la cerveza más barata. Tuborg=10DKK. Que al entrar solo encuentres a gente rubia confirma la teoria de que los daneses esconden los buenos sitios para su único disfrute. ¡¡Egoistas!! Cada miercoles hay campeonato de futbolines de inscripción gratuita en el pub pero visto lo frikis que son los daneses con eso, mejor es no retarles.

Muy cerquita de aquí, en la calle paralela, existe un restaurante español de cuyo nombre no quiero acordarme. Bizkaia, Tapas bar, El Mesón, Barcelona, Nena´s son algunos de los nombres de otros restaurantes españoles cercanos a nuestra casa. Sorprende que haya bastantes sitios con comida española en tan reducida area (10 min a pie) pero no, no fuimos a ninguno de esos. Karen sabía que un vecino de su pueblo natal de cataluña tenía un restaurante, lo que no sabía era con quien se iba a encontrar. Primero fueron Victor y Karen para saludarle y a la noche siguiente fuimos el resto para cenar. Henrik, para darle un toque danés al personajillo, es un tipo peculiar. Era un hombre muy de la tierra, de esos que ya teniamos olvidados al vivir en Dinamarca. En ocasiones, más pesado que un cochinillo en brazos. Aún a sabiendas de que estaba pirao Karen y Victor nos llevaron al lugar. Croquetas, gambas al ajillo, pa amb tomaquet, calamares, sangría, aceitunas… hicieron las delicias de nuestro paladar. Aún así tuvimos que salir huyendo porque el hombre se empeñaba en mantenernos allí. Menos mal que Henrik vendió el negocio y esa era su penúltima noche. De todos modos, por una noche oler, escuchar y saborear España no está nada mal. Pero verla, ¡¡ni en pintura!! =)

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Orlando sauce

26 04 2011

Estaba en la biblioteca recordando varios momentos de mi Erasmus y me ha venido uno a la cabeza que si bien no es propiamente de mi estancia aquí, si es uno de los que mejor me define. Cualquier persona que alguna vez haya comido conmigo sabe la importancia que tiene en mi dieta el tomate Orlando, aunque solo aquellos que han convivido conmigo saben lo esencial que es para mí. Recientemente han pasado 8 meses desde que llegué a Dinamarca y en contra de mis previsiones no ha habido ningún momento que me haya quedado sin mi salsa favorita. Requisito indispensable para la acogida, todas mis visitas tuvieron que pagar la “cuota Orlando”. El desparrame llega cuando erasmus españoles visibles e invisibles me lo han enviado o traido desde allí. Si, lo reconozco, tengo mono. No se que sería de mí si llega el caso de quedarme sin suministro. Ahora que solo quedan 2 meses el futuro se plantea sin más visitas en el horizonte. Llegan las vacas flacas y habrá que ponerse en modo “ahorro” no vaya a ser que me ponga en modo colérico al abrir la nevera y no poder echar Orlando al arroz.

Dicho sea, en este tiempo no he conseguido atraer a nadie al lado oscuro (realmente no entiendo como la gente no sucumbe a sus encantos) pero seguramente en las cabezas de muchos nacionales y algunos internacionales quedará grabada la palabra Orlando. Gracias mama por darmelo desde pequeño. Nunca una salsa de tomate había hecho tan feliz a una persona. Y paro ya que se me caen las lágrimas de los ojos con solo mencionarlo

PD: Seré friki pero no el único. en estocolomo también hay alguien que lo echa de menos. http://es.erasmoos.com/blogs/ikealandia/cosas-que-echo-de-menos-el-tomate-orlando.html.

Orlando, rompiendo fronteras =)