Dejarse llevar

14 05 2011

…suena demasiado bien.

Nunca saber donde puedes terminar o empezar.

Comenzar de fiesta en la universidad CSS y acabar subido a lo alto de una colina al sur de Copenhague. Es lo que tiene esta ciudad. Es plana y solo 25 metros son necesarios para contemplarla en todo su explendor. Amager Fælled es la gran extensión verde que ocupa buena parte de la isla de Kastrup. Entre árboles y ramas, caminos y senderos con mi bici-todoterreno al ritmo de la Bittersweet Symphony, Victor esperaba en lo alto de la colina. Con esa sensación dulce/amarga de quien lleva nueve meses viviendo en Dinamarca pero sabe que solo le queda 1 y medio. Con las ganas de seguir descubriendo nuevos barrios de la ciudad pero con el pesar de que muy dificilmente podrá cumplir la promesa de volver a recorrerlos. Con todo, Copenhague sigue mostrando nuevas caras. Más allá del impresionante complejo televisivo de la DR (riete tú de Prado del Rey) se extiende Sundby y Orestad. Conectados por una gran avenida con los railes del metro encima y edificios muy modernos con, ohh, sorpresa, ¡balcones!. Aprovechando este inusual y repentino ataque de amiguismo danés, invitamos al ciudadano ejemplar y predilecto de este país con nosotros a comer. Sentados en una mesa de un parque, el dulce viento casi se “come” todas las patatas fritas.

2 personas inquietas, ansiosas por descubrir nuevas cosas no podían dejar de lado ese curioso edificio blanco y negro que se alza en el horizonte con forma de pirámide invertida. Si alguna vez han cogido el metro o el tren con destino al aeropuerto o simplemente al sur, lo habrán visto. No nos conformamos con ir sino que además entramos. ¿adivinan que puede ser? Pues un hotel. Bueno va a ser porque el Bella sky, que es como se llama, no abre hasta mañana. 2edificios que crecen en direcciones opuestas (y dan esa imagen de pirámide invertida) pero que se hayan unidos por 2 puentes. Y junto a ese megalómano hotel-centro de conferencias se haya, ohh, de nuevo sorpresa, el Bella Center. Si en cuyo interior “me Rio de Janeiro” nos arrebató las olimpiadas y si, en cuyo interior nuestros políticos mundiales decidieron dejar pudrirse el planeta un poquito más hace apenas año y medio.

A consecencia de la tormenta final enviada por los orcos europeos de la ciudad oscura de Bruselas, nos hemos tenido que refugiar en la sempiterna IT-university. Y todo ello, sin comentar que ayer por la noche, ohhh, grata sopresa, ¡¡los daneses se interesan por los Erasmus!! Prueba de ello es la cerveza gratuita que corrió ayer por nuestro piso y por mi estómago en varios pubs. ¡¡¡OHHHH!!!

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Copenhague enamora

12 02 2011

La felicidad se mide por momentos y hoy esta ciudad me ha proporcionado varios de ellos. Hacia muchos meses que Copenhague no mostraba su cara más jovial y animada. Pero hoy salió el sol. Ese sol que a mi me gusta, el que esta acompañado solo por una extensa mancha azul en el cielo. La claridad invadia nuestra casa y las calles estaban repletas de gente. No había Copenhague tan bullicoso. La gente había perdido el miedo a tomarse un café en la terraza o sentarse en un parque. Y yo a coger la bici y a pasear por sus calles.

Heromosas vistas, una sensación de calidez, de sentirme como en casa, de considerar esta ciudad como una parte de mi. En Christiania nos sentamos Guille, Sara y yo en lo alto de la colina. Junto con muchos otros daneses o internacionales que buscaban contemplar la misma vista. Un gran lago semi-congelado, una isla virgen rodeada de vegetación en el horizonte y un sol que se escondia entre los edificios de una ciudad que esperaba  la noche.

Copenhague gusta, Copenhague encanta, Copenhague enamora