Cocktail Party

30 11 2010

El finde dejó tal cantidad de acontecimientos que he tenido que dejar pasar un par de días para poder asimilarlos todos. Rumores y cotilleos a parte, la cocktail party estuvo genial. Nos costó lanzarnos a organizarla por ser algo novedoso y que requeria mucha organziación y control. Los días previos fueron intensos a la hora de los preparativos: recorta papeles, recopila el dinero, compra cosas… Incluso en la misma fiesta nos tocó currar, les explico por qué.

Decidimos pedir el dinero a aquellos que fueran a asistir a la fiesta para comprar el alcohol necesario para hacer los cocktailes. Durante la tarde, la gente se dedicó a acondicionar la sala creando un photocool, enciendo velas, preparando canapés y demás. Se exigia a los asistentes buena presencia, nada de la típica ropa chabacana que usamos cuando hay fiestas en Korallen. Queriamos camisa y corbata o vestido y tacones. Aunque no todos cumplieron con la premisa, pudimos observar cierto glamour en la sala. A las 22:00 comenzaba la fiesta. Y como de costumbre andie fue puntual. Esta vez tienen la excusa de que se estaban retocando o terminando de arreglar. La verdad es que menos mal que no fueron puntuales porque faltaban cosas por hacer. A medida que la gente iba llegando, se la hacia pasar a una mesa en la esquina para que Claudia y Sara tomaran nota (si habían pagado o no) y les pusieran una pulserita además de entregarles un vaso con su nombre. Nada de gente que entrase por el morro. Los que estábamos en la barra pronto tuvimos que empezar a trabajar como chinos, porque claro, aunque fuese barra libre, uno no podía dejar que cada uno se sirviese por si mismo.

¿Qué había de bebidas?. Piña colada, agua de Valencia (vodka, cava y zumo de naranja) y mojito. Todo ello bien cargado de alcohol, que se notase que habíamos comprado 21 botellas de ron. Para acompañar, y para los más atrevidos, pusimos chupitos de Tequila. Al día siguiente me enteré que también había cerveza. Durante una hora, mientras la gente se ponia contentilla, hubo música jazz. Para poder conversar y para aprovechar a echar fotos. Todos pasamos por el photocool para inmortalizarnos en la fiesta. Lo bueno vino después. La música de siempre y el perreo perreo de siempre. Uno ya no distingue entre amistad y sexo compulsivo. Entre bailar y arrimar cebolleta. Entre Erasmus y orgía. Como apunte decir que la temperatura va subiendo, el final del semestre se acerca y la cosa puede ir a peor en las próximas fiestas. a las 5 de la mañana solo quedaban las parejitas roneando y los demás cuasi mirando. Otros más inteligente habían huido antes de las miradas indiscretas y los comentarios suspicaces. Cosas de Korallen.

A la cabeza me viene la popular palabra española que marcó una era: el destape. Aquí la gente no es que se quite la ropa (se rumorea con que va a haber una fiesta con todos desnudos) sino que rompe los tabús, las horas de estudios y todos sus prejuicios mentales para salir de fiesta 3 días. Si señores, la gente de la residencia en bloque empalmo 3 días de fiesta. Copenhague el jueves, Tecnhofest en la Uni el viernes y lo del sábado. Con lo cual más de uno hizo triplete. En el sentido amplio de la palabra. Una de mis amigas me llegó incluso a preguntar “¿Qué le echais al alcohol?“. La respuesta está en organizar una fiesta sin él. ¿Qué sucedería?.

Hay van algunas de las mejores fotos


 

 

 

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Día por Copenhague

28 11 2010

Es triste que a uno se le caigan los grandes mitos. Fijensen que era dificil superar las emociones fuertes que sucenden en Korallen pero ya saben, las sorpresas existen. También existe una cosa llamada secreto profesional, algo que no solo tienen los curas, y por eso este blog no se soltará de la lengua. Aunque no será por falta de ganas… ;)

Esta noche (son las 5:30) volvimos a superar las expectativas de organización e hicimos una gran fiesta. Ron, tequila, vodka… eso que no falte. Además nos dignamos a preparar canapés para que la bebida no subiese enseguida. Todo ello por 50 DKK. Un chollo, teniendo en cuenta el magnifico tiempo que hacía en el exterior. Si porque la nieve es hermosa para verla desde casa, calentito, escuchando música… pero no para patear la ciudad recorriendola en busca de monumentos. Menos aún si estás cerca del mar y a la nieve se jutna la humedad y el viento. El resultado es la odisea que pasamos para llegar a ver la sirenita. Que si, que ya está aquí, pero la verdad es que decepciona un poco. Pequeña, alejada del centro histórico y en medio del mar. Uno solo puede sacarse una foto con ella desde la distancia. Al menos estaba nevadita y algo original pudimos traernos de recuerdo.

Andar, andar y andar todo eso aderezado con un frio del copón. Pero no solo frio sino acompañado con deliciosos copos que dificultaban el correcto tránsito por las aceras. Mis amigas flipaban pero yo aún más ya que tanto manto blanco yo jamás había visto en mi vida. A pesar de todo, conseguimos visitar Rosenborg Solt. Un maravilloso castillo que alberga las joyas de la corona. Por un momento sentí pánico alv er a tanto militar junto custodiando la puerta. Después tocó un largo paseo por el Nyhavn y us puestecitos de Navidad. Son tan lindos como careros. Imposible comprar algo allí. Amalienborg y el Marble vinieron después. Luego tocó parada técnica a repostar en una cafeteria y tomar un chocolate caliente. Little Marmeid vista, fuimos a Osterport a coger el tren rumbo a Stroget y el Tivolí.

Lo de esta noche es historia de otro cantar. Es decir, se comentará mañana. Ahora nos toca hacer la maleta para tenerlo recogido por la mañana (¿o ya es hoy?). Por favor, perdonarme por todos los errores ortágafricos que haya cometido. Yendo borracho uno no escribe bien =)