CHISTIANIA IS CLOSED

28 04 2011

“We are closing to avoid the closure”.

It´s no a joke. The mythic quarter is closed. But only, for the next few days. Yesterday night, Rocio called us and she said that the Government had closed Christiania forever. My flatmates and I were very upset. We couldn´t believe her. Later, we read in the Copenhagen Post the next new:

“In an effort to ponder whether it will fight to retain its autonomous status, the self-proclaimed free town of Christiania has barricaded all entry points and closed down all its stores starting today.

The closure is not permanent, only for the “next few days”, according to Christiania’s press group.

The Christianites are currently handing out flyers outside the barricades, asking their supporters to respect the temporary closure. “We’re closing to avoid closure,” the flyer reads.

“We need to stop to think,” the group told Ekstra Bladet newspaper. “Partly so that we can get some time to think about our current situation, but also to draw attention to the fact that Christiania is under pressure,” they said, adding that the state’s demand to normalise the town has hurt its distinctive image.

In February the Supreme Court decided to revoke Christiania’s right to self-rule and gave the government the right to sell the land, which means that the residents are technically squatting in the disused naval base they overtook in 1971. Subsequent negotiations have not yet led to any concrete agreement on the future of the settlement.

We believe the preliminary outline from the state will lead to a liquidation of the open, self-governing, experimental Christiania that we know today,” the group said, pointing out that the Christianites are willing to negotiate a legalisation, but such a deal should “secure the qualities that we are proud of”.

Christiania lawyer, Knud Foldschack, believes a solution to the 40-year-old legal tussle over the freetown is in sight.

“It’s high time that we sort this out,” Foldschack told Berlingske newspaper. “The way I see it, there is broad agreement among the Christianites that we should buy the whole thing.”

He said that the combined purchase price for all the state-owned buildings within the 34-hectare property would amount to some 150 million kroner.

Claus Hjort Frederiksen, the finance minister, who is in charge of the negotiations, has presented the Christianites with two options: either most of the state-owned property currently being used as dwellings can be transformed into a new public housing association, or Christiania – collectively or each resident individually – can buy the buildings.

Frederiksen will now await the final feedback from the Christianites, who will be discussing the issue over three joint meetings next week.

The Government want to close Christiania, Chistiania close to avoid the clousure and what´s the opinion of danish citizens? Indifference or demontrations? I am clear about it, and you?

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Fumando espero…

12 09 2010

Todos, algunas vez en nuestras vidas, hemos tenido las típicas noches en las que parece que todo es una broma, caminas sin rumbo fijo y los planes preestablecidos son papel mojado. Ayer fue una de esas. La historia comienza por la tarde cuando el facebook echaba humo debatiendo el plan de por la noche. Mensajes confusos hablaban de una fiesta, nadie sabía donde (Roskilde, Copenhague, bosque, playa) y a la cual a la mayoría no le apetecia ir. Pero a quién vamos a engañar, somos españoles, estamos de Erasmus y bajo ningún concepto -seguir resacosa del día anterior, haber dormido una hora- no puedes ir la mega fiesta de las hogueras en las playas de Copenhague. Suena taaan atractivo que es de las típicas fiestas que lo estas pasando bien antes de ir. No puedes quedarte en casa y perderte el que puede ser el fiestón del siglo. Con esa argumentación los españolitos y algún inflitrado, tomamos rumbo hacia la estación de Trekroner. Algo pintaba mal cuando el tren, que nunca se retrasan, pasó 15 minutos después. El mal presagio se confirmo cuando despues de 2 trenes y un autobus interminable llegamos a Charlottenlund. El panorama que nos encontramos fue de película: no quedaba nadie más en el bus, era la última parada, no se veía nada a nuestro alrededor, ni música, ni ambiente ni apenas luz. Nos bajamos y pronto se oyó el típico comentario: “sabía que no debía venir”, “yo quería quedarme en casa” …

Aún con esas fuimos a la playa y aprovecho para describirla. Una inmensa llanura de cesped, sin ningún tipo de iluminación alguna, hasta tal punto de no ver si llegabamos al mar o no; y después de un paseo llegamos al final de la explanada para observar que hay un metro, si, un metro; de “arena” y luego el plácido, y probablemente gélido, mar Báltico. ¿Y la super-fiesta?. También se la describo. Una hoguera. Solo había una hoguera. Triste, solitaria, perdida en la explanada y de la que solo tuvimos constancia al acercarnos, preguntar por la fiesta y concluir que habíamos llegado tarde. Empezó a las 19:00 y eran ya las 23:00. Yo me niego a salir cenado de la residencia a las 17:00 de la tarde por mucho que aquí coman a las 12. Con ese percal y todos abatidos en la parada del bus para volver, a Sara, Victor, Claudia y a mi no se nos ocurrió mejor idea que colarse en la fiesta que había en la casa adyancente a la parada. Vestidos de etiqueta para la ocasión (chandal y playeras) nos metimos dentro, preguntamos al recepcionista por la fiesta, pasamos un salón con gente cenando, subimos unas escaleras, saludamos a los puertas, nos colamos por una terraza y llegamos a la fiesta. Los 4 nos pusimos en la pista dispuestos a bailar y por qué no, a beber alcohol; cuando amablemente se acerca un hombre para decirnos que es una fiesta privada. Hombre estaba claro, solo con ver que todos eran gente mayor, iban arreglados y que nos miraban con cara de extrañeza… Pero el objetivo estaba cumplido, nos habíamos colado y nadie nos lo había impedido. Descojonados de la risa bajamos por donde habíamos subido ante la mirada de todos los curiosos. Viva nuestros cojones!

El plan siguiente fue ir al centro de Copenhague a beber a un pub. La verdad es que al que fuimos me gusto bastante. Era barato, buen ambiente y música graciosa. Era la 1 y estábamos cansados. Una noche normal hubiesemos ido a la estación, habríamos cogido el tren y a las 2 estaría durmiendo pero NO. El siguiente tren pasaba a las 3:16, faltaban 2 horas y nos entró toda la depresión. Quizás nos podríamos haber quedado durmiendo en la estación como vagabundos sin embargo surgió una idea mejor: ir a Christiania, un barrio que si ya me da miedo de día imagínense de noche. Planeamos mil maneras para ir asta allí: en bus, a pie, ¡¡en taxi!!, en una carroza tipo Sevilla… Eran opciones reales y de las cuales preguntamos el precio y todo. Pero al final nos decantamos por robar 2 bicis y que Victor y Guille fuesen para allá mientras que nosotros esperaríamos en la estación en nuestro querido Mc Donalds. Entre tanto llenamos el buche y robamos un paquetón de servilletas del Mc Donalds que me han solucionado el problema de la limpieza por todo el semestre.

3:00 de la mañana, exteriores d ela estación, entre risas y humeras despedidmos la noche a lo grande, brindando por ella y por la aventuras que nos deparó. Nocilla, leche y tan felices para la cama =)