Tan lejos, tan cerca

6 06 2011

No llegaba el reloj a las 17:45 cuando el piloto anunció que habíamos iniciado el descenso al aeropuero de Gdansk. Teniendo en cuenta que habiamos salido a las 17:20, el vuelo duró lo que se dice un sueñecito. Nada comparado con la odisea para llegar al aeropuerto de Malmo. Bueno aunque de Malmo tiene el nombre porque está en Syrup, a 45 min en bus. Me recordó al polémico aeropuerto privado que querian construir en Ciudad Real y pretendían llamarlo Madrid Sur. Si, o Sevilla Norte. Sigo sin entender el gusto en los paises escandinavos por poner cosas importantes en el real medio de la nada. El aeropuerto, de color amarillo chillón con adornos azules (colores de la bandera sueca), se situaba en mitad de un paraje totalmente desértico. Desde el avión se veian varias casitas desperdigadas entre los campos verdes. El autobus tampoco es el adalid de la frecuencia. Hoy por ser lunes había más variedad de horarios pero tras perder el bus de las 14:20, el siguiente pasó a las 15:40. Como para ir con el tiempo justo. Para más inri no puedes pagar en metálico y no todas las tarjetas internacionales las acepta. Vamos que no era de extrañar que fuesen 7 personas contadas en él.

Cruzado el Báltico, el panorama es otra cosa. Nos adentramos en un mundo nuevo o en la España de finales de los 70. Gdansk no es Dinamarca. Por eso se acabó la austeridad forzosa. Me permití 2 lujos: coger un taxi hasta el hostal y cenar sushi en una terraza con vistas al rio. El paseo de 2 horas por la ciudad me mostró una ciudad más bonita e interesante de lo que esperaba. Edificios y casas perefectamente conservados con formas y colores llamativos  que dejan en posición ridicula al famoso Nyhavn copenhaguiense. Pero el pasado comunista sigue ahí latente 20 años después. Edificios derruidos, casas con colores oscuros o sucias, descampados en pleno centro de la ciudad, construcciones simétricas, aceras y calles sin asfaltar… todo entremezclado en el casco histórico de Gdansk. Gente que anda descalza por la carretera o señoras que se sientan “a tomar el fresco” en las puertas de sus casas. Se acabó la aparente seguridad danesa, comienza el bullicio y agitación polaca. Gdansk merece mucho la pena. Lástima de los que no pudieron/quisieron venir.

Dirán del danés pero el polaco no se queda atrás. Witamy do Gdanska. Tesknie za Toba Danmark


Acciones

Information

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: