Copenhaguíaco

2 06 2011

Mira que me lo pones díficil. Te empeñas en mostrar los encantos y ventajas de vivir aquí. Pones a prueba mi voluntad de volver a la castiza Madrid. Solo tú montas debajo mismo de nuestra casa una fiesta que llena de gente todas las calles aledañas. Una tarde que empezó a las 16:00 y se prolongó hasta más allá de media noche. 5 escenarios que se turnaban a la hora de poner música. Desde la cocina se escuchaba todo. En el salón parecía que estuviesemos ahí mismo, desde la ventana saludábamos a la muchedumbre allí agolpada, desde la puerta recibíamos a las danesas que pedían por favor usar nuestro baños. Pierdes la conciencia del tiempo y empeizas a divagar, conocer gente y mantener charlas con o sin sentido. De repente descubres que tienes hambre. Son las 23:00. No es completamente de noche aún. Todavía hay tiempo para pasar por el Dubliners a echar el resto. Te acuestas a las 2. Estás reventado. Por un día Studiestraede fue la capital de la fiesta danesa. Mañana cambia el barrio. Prosigue Distortion.

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