El restaurante está en la esquina, no en mi salón

8 02 2011

Últimamente los días me cuenden el doble, aún levantándome a las 12 de la mañana. Norrebro se ha convertido en mi segundo barrio preferido. Por su ambiente cosmopolita y por la gran variedad de negocios que encuentras. Son las llamadas tiendas de barrio. Encontrar algo barato en dinamarca es dificil pero por esos lares uno puede encontrar gangas. Llevé a mi bici a un taller y por 350DKK me cambian la rueda entera. Como Sara y yo tuvimos que ir andando, por el camino vimos tiendas hasta entonces nunca vistas en Copenhague: de animales, de muebles del siglo XX, de artículos de peluqueria, de CHINOS!!

Son las 21:30, el salón esta repleto de “okupas”  hablando sobre gipsies y todavía no he cenado. Malditos horarios europeos

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Cuando el viento sopla de cara

8 02 2011

En 5 meses que llevo aquí, no me cabe ninguna duda que será el viento (y no la lluvia, frio, nieve) el agente meteorológico con el que voy a asociar Dinamarca para el resto de mi vida. Molesto y potente, su dirección es siempre opuesta a la que lleve uno. Independientemente de tu dirección. Ha sido el único que me ha hecho bajar de la bici pero también el responsable de que hoy la gran amyoria de trenes se quedasen en cocheras por la cantidad de árboles partidos. Es el responsable de que la sensación térmica baje 10 grados

Ayer las ventanas de casa parecian que iban a estallar. En ocasiones llamó a la puerta de casa. Su sonido me acompañó intensamente hasta que mi cabeza quedó sumida en un profundo sueño. Es odioso, lo repelo y cuando caminas por Trekroner el horror se multiplica por dos. El camino a la estación puede hacerse eterno. Como eterna es su presencia en este país.