Escandinavian trip – Parte 2. By hook or by crook, the trip continued

27 01 2011

Durante 8 horas está fue la única foto presente en nuestras cabezas. Símbolo de la frustración y casi la desesperación.

Atrapados en un concesionario, con un día reluciente y con una furgoneta inservible que no iba ni pa´tras y pa´lante; nuestro primer destino no pudo presentarse mejor. Ninguna solución nos convencía. Pagar el arreglo o continuar en tren, volvernos o alquilar otra furgoneta. Cuando RUC dijo que nos pagaba el alquiler de otro coche nos enteramos que noe xistia ninguna furgoneta para 9 personas disponible en todo Goteborg. Asi que dando las gracias a Antonio por su ecelente bilinguismo español/sueco, agarramos 2 golfs y nos piramos de esa ciudad “-“(pongan el adjetivo que deseen porque yo no la conozco).

Oslo fue otra historia. Nada de preocuparse porque una bici pudiese aplastarte el pie. Los coches y los edificios modernos podían dislumbrarse con mayor facilidad que en este pueblo convertido en capital donde resido.

Oslo enamora. Al menos a mí. Contemplar la ciudad bajo tus pies no tiene precio. Bueno si, 90 NKK por subir a Homelkollen, las pistas de salto de ski. El aliento se te cortaba al contemplar desde la cumbre el recorrido de los saltadores. Allí abajo, el público expectante ansioso por aplaudir un salto brillante. Afortunadamente, narrar es más fácil que saltar. Fue la ciudad de los atardeceres, bien desde el castillo-fortaleza, bien desde lo alto de la montaña. Pero siempre con la vista del fiordo y sus colinas acompasando la espera.

En un afán democratico decidimos visitar el Parlamento noruego para comprobar como trabajan las señorias nórdicas. No vamos a entrar en la autocrítica y el anti-españolismo, los que se ponen la vendan algún día se la quitarán. Simplemente un dato: el parlamento noruego está diseñado para que el salón de plenos tenga un enorme ventanal y de ese modo el pueblo de manera simbólica pueda observar a sus dirigentes. Si no han visitado nuestro hemiciclo, se lo explico: con forma de foso, cerrado, sin ventanas y situado al final del edificio. El palacio real noruego, ubicado en lo alto de la calle principal, con unas inmejorables vista sobre la plebe y la ciudad; es el lugar de residencia de Mata-hari y compañia. Es junto con la realeza británica, el único palacio habitado en el centro de la ciudad.

En el parque de Vigeland, sus esculturas fueron lo de menos. Curiosas figuras que ambientaban las distintas fases de la vida culminando con un monolito compuesto por hombre muertos. Muy tétrico, lo sé. Por causlaidad descubrimos un museo sobre la historia de Oslo. Interesante. Pero no lo escribiría en el blog sino fuera por el espectáculo que montamos en su interior. Resulta que había un pequeño teatro donde la gente tenia la posibilidad de disfrazarse. Ya se imaginan que hicimos ¿no?. Se abre el telón y…

La Compañia Internacional de Teatro Trekroniano les presenta un doble video que da cuenta de 2 divertidas historias (amor y realeza). Próximamente en las mejores redes sociales.

Les dejo con una selección de las mejores fotos en Oslo

PD: En el apartado de “carreteras nórdicas” hoy toca hablar de las noruegas: más iluminadas pero con impuestos a las ruedas que lleven metal. Cada vez que se entra a la ciudad hay unas camaritas que te dan la bienvenida (yo, descortés les lancé un corte de mangas) y graban tu matricula. Posteriormente tienes que ir a pagar. Gracioso es que no sabes cuantas veces te han captado las cámaras sino que tu pagas lo que crees. Sino, multa que te crió (a cargo de RUC jaja)


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