Korallen

25 08 2010

Puede que sea debido a un instinto de supervivencia, a un deseo por mantener un vínculo con nuestra tierra, a nuestro deficiente inglés o a que somos muchos, el caso es que si algun vez he dicho que no me juntaría con españoles durante mi Erasmus es porque soy más inocente que el 28 de diciembre. El primer día de clase fue básicamente para conocer a nuevos compañeros y para comprobar que el 40% de la clase éramos españoles. De las clases en RUC ya hablaré mañana ya que hoy también ha sido mi primer día en Korallen.

Con el miedo de a quien ya le han dado con la puerta en las narices 2 veces fui a ver al señor de las llaves de cuyo nombre ya me he olvidado. Un mero trámite, firmita por aquí, recomendación por allá y de repente me he visto solo ante mi nueva casa. Cocinita con 2 fuegos, un fregaplato y una neverita; un aseo bastante grande para ser para mi solo, una cama con colchón debajo (esperando futuros visitantes), un amplio escritorio, un trasterito para meter la mierda sobrante y las maletas. De cajones tb ando sobrado ya que toda la ropa me ha entrado asi que no me puedo quejar de mis hermosos 25 m2. Después de un fregado general he empezado a decorar y ambientar mi cuarto: q si un poster de los campeones del mundo, q si otro de irlanda, fotos, adornos varios, velas, comida española etc. Todo lo necesario para sentirse uno como en casa =)

En Roskilde o hace frio, o llueve o hay viento y sino las 3 cosas. Hoy toco día de sol y viento. Algo presentía cuando ví en la ontanaza un molino eólico; malo mula, como diría mi abuela.  Literalmente el viento me frenaba cuando intentaba subir la cuesta hacia Korallen. Está claro que o cojo unos kilos de más o mi aventura Erasmus acabará siendo como la película “Lo que el viento se llevó”

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